El mundo entero a golpe de vista

La microficción aspira a la perfección: “Cada palabra cuenta, vale decir, narra o relata”, dice David Lagmanovich.
Por G.L.

Los conocemos con el nombre de microcuentos, microrrelatos, microtextos, minificciones o textículos, y algunas definiciones los encierran en “la narrativa que ocupa el espacio de una página”. La norma principal pareciera ser su duración, la idea de que se pueda leer de un solo vistazo. Sin embargo, el escritor David Lagmanovich en su libro El microrrelato. Teoría e historia va más allá y afirma que la naturaleza del microrrelato no consiste solo en la extensión del texto, aunque sea su principio, sino también en sus rasgos: “Se busca la perfección. Cada palabra cuenta, vale decir, narra o relata. Todas las palabras son importantes”.

El primero microtexto que se cita al evocar el género es el del escritor guatemalteco Augusto Monterroso:

Cuando despertó, el dinosaurio todavía estaba allí.

Tal es la fama que adquirió esta minificción en el mundo que el especialista mexicano Lauro Zavala escribió en 2002 El dinosaurio anotado, una recopilación de decenas de microrrelatos que surgieron a partir de la influencia de éste. Uno es el caso del escritor español Juan José Merino:

Al despertar, Augusto Monterroso se había convertido en un dinosaurio. “Te noto mala cara”, le dijo Gregorio Samsa, que también estaba en la cocina.

Eduardo Berti escribió, también, en esta línea  “Otro dinosaurio”:

Cuando el dinosaurio despertó, los dioses todavía estaban allí, inventando a la carrera el resto del mundo.

El género se destaca en España, en México y en la Argentina donde grandes escritores se han dedicado a él. Algunos de ellos fueron Jorge Luis Borges, Adolfo Bioy Casares, Julio Cortázar, Marco de Nevi, Enrique Anderson Imbert.

La Gorgona enamorada, Marco Denevi  (Falsificaciones, 1966):

Hasta el fin de sus días, Perseo vivió en la creencia de que era un héroe porque había matado a la Gorgona. Si, justamente a una mujer de la edad, la experiencia, de los recursos (la mirada) de la Gorgona. Lo que ocurrió fue que Medusa, en cuanto lo vió de lejos, se enamoró de él. Ya estaba harta de hombres de piedra. Quería a su lado a un muchacho joven, de carne y hueso, vivo. Ardiendo, pues en deseos, bajó los párpados y permitió que Perseo se acercase. Terrible error el de esta mujer enamorada: Perseo le cortó la cabeza.

Actualmente lo hacen, Ana María Shua, David Lagmanovich, Raúl Brasca, Luisa Valenzuela, Eduardo Berti, Andrés Neuman, Juan Romagnoli, Juan Sabia, Orlando Van Bredam, Diego Golombek, Ildiko Valeria Nassr, María Cristina Ramos, Gustavo Zappa, Marcelo Birmajer y Fabián Vique entre muchos otros.

“Última elección”, Raúl Brasca (Todo tiempo futuro fue peor, 2004):

El pez resuelto al suicidio evita veloz la red en la que moriría con sus compañeros, pasa de largo frente al anzuelo del pescador rutinario que hojea una revista y traga sin dudar el de un niño que recordará mientras viva los espasmos terribles de su asfixia.

“Doble vida”, Eduardo Berti (La vida imposible, 2002):

En cuanto supe que mi padre había llevado en sus últimos treinta años una doble vida, sucumbí a la curiosidad y averigüé el nombre de su otra mujer y la dirección del otro hogar. Llamé a la puerta con una excusa cualquiera -una inspección de la compañía de seguros, o algo así-, y una mujer alta y equina me invitó a entrar. Entonces no pude dar crédito a lo que veía: el interior de aquel hogar era una réplica perfecta del que habíamos compartido mi padre, mi madre y yo; los mismos muebles, los mismos sillones con el mismo tapizado distribuidos exactamente igual, y hasta los mismos cuadros, los mismos platos de porcelana y las mismas esculturas de yeso. De vuelta en casa, esa noche me dediqué con malévolo placer a desordenar los muebles y a revolver las cosas en los estantes. Mi madre seguía perpleja mis movimientos, pero no le dije nada de mi visita a la casa y cenamos en silencio. De pronto recordé la vez que, siendo un niño, rompí el jarrón chino que flanqueaba el diván. El enojo de mi padre al saber del accidente me había parecido desproporcionado. Ahora podía entenderlo. Podía incluso imaginarlo al día siguiente, destruyendo a conciencia el jarrón igual, sólo para conservar la simetría con su otro hogar.

Esta es apenas una introducción al mundo de la microficción. El tema es realmente amplio, sus orígenes, su actualidad, los subgéneros que más se han trabajado, sus escritores más representativos en cada provincia argentina y en otros países, etc. Seguiremos ahondando en algunos de estos temas, mientras tanto, prestaremos atención al encuentro del próximo martes en Eterna Cadencia que reúne a Ana María Shúa, Raúl Brasca, Juan Romagnoli y Fabián Vique.

Algunas recomendaciones:

  • Falsificaciones. Marco Denevi. Editorial Universitaria de Buenos Aires. 1966
  • Parque de Diversiones II. Marco Denevi. Macondo Ediciones. 1979
  • Libro que no muerde. Luisa Valenzuela. 1980
  • La vida imposible. Eduardo Berti. Editorial Emecé 2002.
  • Todo tiempo futuro fue peor. Raúl Brasca. Editorial Sudamericana 2004
  • La sueñera. Ana María Shua. Emecé 2006 (reedición)
  • Cuentos breves y extraordinarios. Jorge Luis Borges y Adolfo Bioy Casares. Editorial Losada. 1957.
  • Antología del cuento breve y oculto. Raúl Brasca y Luis Chitarroni. Editorial Sudamericana. 2001.
  • Dos veces bueno 2. Cuentos breves latinoamericanos. Antología Raúl Brasca. Editorial Desde la gente. 1996
  • Dos veces bueno 3. Cuentos breves de América y España. Antología Raúl Brasca. Editorial Desde la gente. 1997
  • Textículos bestiales. Cuentos breves de animales reales o Imaginarios. Antología de Raúl Brasca y Luis Chitarroni. Ediciones Desde la gente.
  • En frasco chico. Antología de microrrelatos. Antología de Silvia Delucchi y Noemí Pendzik, Ediciones Colihue 2004.
  • Los cuatro elementos. David Lagmanovich. Editorial Menos Cuarto, España 2007
  • Temporada de fantasmas. Ana María Shua. Editorial Páginas de espuma. Madrid, 2004
  • Antología del microrrelato argentino contemporáneo. Edición Laura Pollastri. Menoscuarto Ediciones, España
  • Por favor, sea breve. Antología de María Obligado, relatos hiperbreves. Páginas de Espuma
  • Ciempiés. Los microrrelatos de Quimera. Neus Rotger y Fernando Valls (eds.) Montesinos. Ediciones de Intervención Cultural
  • La oveja negra y demás fábulas. Augusto Monterroso. Punto de lectura. Santillana Ediciones
  • Andy Watson Contador de Historias, Marcial Fernández. Editorial Fictica, México, 2005.

Algunos sitios para visitar:

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