Gala, musa del siglo XX

02-09-2010 | Publicado en Eterna Cadencia.  Por GL.
Está de pie sobre mis párpados, sus cabellos entre los míos,
Tiene la forma de mis manos y tiene el color de mis ojos.
Y fui por ella devorado como una isla por el mar,
Paul Eluard

Quedó inmortalizada en los poemas y las cartas de su primer marido Paul Eluard, en los retratos de Max Ernst y en las pinturas de su segundo gran amor, Salvador Dalí.

cartas a gala

¿Quién era verdaderamente Gala? ¿Por qué dejó a Paul Eluard y a su hija para correr tras un artista egocéntrico sin futuro diez años menor que ella? ¿Cuánto contribuyó a que las vidas de éstos hombres fueran excepcionales? ¿Existen las musas?

Su nombre era Elena Ivanovna Diakonova y nació en Moscú en septiembre de 1894. A los once años perdió a su padre y contrajo una enfermedad que la acompañó durante toda su adolescencia. Padecía de tuberculosis y cuando cumplió dieciocho años su familia, al ver que empeoraba, decidió internarla en el sanatorio Clavadel, en Suiza.

Allí conoció a un joven lector, Eugène Grindel, conocido más tarde como Paul Eluard. Él también estaba internado por la misma enfermedad y como compartían la pasión por la lectura. Pasaban largas tardes y noches haciéndose compañía. En 1914 ambos recibieron el alta y se comprometieron.

En 1918 nació la que sería su única hija, Cécile. Eluard, por ese entonces ya comenzaba a hacerse conocido como poeta. En ese momento decidió cambiarse el apellido mientras se relacionaba con los vanguardistas del movimiento surrealista, sobre todo con los creadores de la revista “Littérature”: André Breton, Philippe Soupault y Louis Aragon. Gala asiste a este despertar.

galaEntre 1922 y 1924 el matrimonio entre Gala y Eluard comenzó a mutar. Ya no eran ellos el eje de la pasión, sino que incluyeron a un tercero: Max Ernst. Gala disfrutaba de sus amoríos con Ernst. Eluard parecía no preocuparse. Durante esos dos años Ernst la pintó en numerosos retratos. En pocos meses convivieron los tres en la casa del poeta, hasta que en 1924 Paul Eluard desapareció. El único rastro fue una carta que le escribió a su padre pidiéndole que cuide de Gala y Cécile. En la misiva decía que necesita tomar aire, que no soporta más su vida.

La huída de Eluard dejó a Gala sin dinero, con una hija a cargo, rechazada por la familia política por compartir el lecho con otro hombre. Ni de aquel amante contaba con ayuda ya que había vivido casi de forma exclusiva hasta entonces de su matrimonio.

En su largo viaje, Eluard mantuvo relaciones con otras mujeres. “Sólo quiero hacer el amor contigo. Las demás son una diversión, puro diletantismo. El amor con las que no son tú me cansa, me asquea”, le decía por carta. Eluard continuó asqueándose de lo lindo y comenzó a estimular a Gala a que ella también estuviera con otros hombres. Sin darse cuenta, cada vez la alejaba más. “Aprovecha tu libertad“, le dice “Hay que abusar de la libertad“. Eel regreso de Eluard, tras meses de ausencia, encontró la casa sin Max Ernst y con una Gala lastimada. La relación ya no volvió a ser la misma.

El año en que todo cambió fue 1929. Invitados por Dalí, junto con otros poetas y artistas entre ellos, Luis Buñuel, Paul Eluard, Gala y Cécile, viajaron a una pequeña ciudad costera llamada Cadaqués. Allí fue donde Gala y Salvador Dalí se conocieron y se enamoraron.

gala por dali

Cuando el pintor la vio, supo en seguida que sería el amor de su vida:

Estaba destinada a ser mi Gradiva [este nombre proviene del título de una novela de W. Jensen, cuyo personaje principal es Sigmund Freud; Gradiva es la heroína y lleva a cabo la cura psicológica del protagonista), la que avanza, mi victoria, mi esposa.

Dice Dalí del primer beso: “Besé sus labios que se entreabrieron. No había besado nunca así, profundamente, e ignoraba que pudiera hacerse. De un solo impulso, todos mis Parsifales eróticos despertaron bajo las sacudidas del deseo de mi carne durante tanto tiempo tiranizada. Y ese primer beso en el que nuestros dientes entrechocaron y nuestras lenguas se mezclaron no era sino el principio de esa hambre que nos movía a morder y comer hasta lo más hondo de nosotros mismo”.

Paul Eluard volvió a París, Gala decidió quedarse en Cadaqués. La elección de Gala, brutal, destruyó a Eluard de a poco. Dominique Bona lo cuenta en la biografía Gala:

Ella dejará atónito durante mucho tiempo a Paul Eluard, pues, dos años más tarde, si nos atenemos a sus cartas, todavía esperará el inmediato retorno de una esposa caprichosa y peregrina. Ella, por el contrario, es maquiavélica y está segura de sí misma: es verano, sin ningún plan para el futuro pero con la intuición de su papel venidero, se juega el todo por el todo.

En 1930, Paul Eluard le escribió a Gala:

Mi Gala, porque no podría vivir si no fueras mía. Pienso incesantemente en ti, pero te echo de menos de tal forma que si tuviera dinero me iría a vivir a un hotel. No sabes, te sería difícil hacerte una idea de la atmósfera de este apartamento que en verdad quise para ti y que tan poco has vivido y en invierno. Y los alrededores, la esquina de la calle que hemos doblado juntos, todo lo que he soñado: dónde llevarte, tus vestidos, tu placer, tu sueño, tus ensueños, todas las torpezas que he cometido, todo lo que deseaba reparar. Todo es siniestro, todo es horrendo. En mí la idea de la muerte se mezcla más y más con la del amor. Te creo perdida. ¿Por qué estás tan lejos? Hace diecisiete años que te amo y tengo todavía 17 años. (…) Si supieras cuánto deseo verte, cuánto me gustaría tenerte conmigo. Sé muy bien que no puedo retenerte, que la abominación de la vida en común no es para nosotros, pero siento como si hiciera años que no te tengo. Y he perdido el gusto por la vida, por los paseos, el sol, las mujeres. Sólo he conservado el sabor amargo y terrible del amor. Si pudiera estrecharte entre mis brazos volvería a ser el que he sido para ti en algunos momentos. Te adoro, sólo tú existes desde toda la eternidad. Mi pequeña Gala, hermosa, querida mía, maia dorogaia, mi pequeña, mi amor, me muero de estar sin ti.

Las cartas continuaron durante años. Llegan hasta 1948, cuatro años antes de la muerte de Eluard. Todas cargadas de amor y de esperanza en que volverán a estar juntos. Las cartas de Eluard están reunidas en el libro Cartas a Gala (1924- 1948), de Tusquets.

Dalí y Gala se casaron en 1958. Luego de veinticuatro años juntos, el 10 de junio de 1982, Gala murió por complicaciones de la vejez a los ochenta y ocho años. Fue enterrada en un castillo en el pequeño pueblo de Púbol, provincia de Girona, que Dalí le había regalado. Desde 1996 el castillo está abierto al público como Casa-Museo Castillo Gala Dalí de Púbol.

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3 comentarios en “Gala, musa del siglo XX

  1. Muy interesante. La verdad, desconocía los detalles de la relación Gala-Eluard / Eluard-Gala. Esto me “reconcilia” con ella. Igual que me pasó con Paul Celan, cuya tortuosa relación con Ingeborg Bachmann me lo hizo bajar un escalón en mi fuerte admiración. Slds. Jorge Ariel Madrazo.

  2. genial! tenía la duda hace tiempo sobre ese pseudo trío amoroso entre Gala Eluard y Ernst. No es algo que aparezca en las biografías comunes.

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