Poesía con sabor a chicha

La semana pasada terminé de leer 2017 Nueva poesía contemporánea, tomo 1. La edición de Milena Caserola, a cargo del poeta Sebastián Kirzner, reúne autores de Argentina, Chile, Bolivia, Uruguay, Brasil, Paraguay, Perú, Honduras, Costa Rica, México, Colombia y Estados Unidos. El epígrafe ya me copó: “Y un día, finalmente, dejamos de aplaudir a los ´90s”.

Poetas, algunos muy interesantes, nacidos en su mayoría entre 1975 y 1990. La edición es novedosa con autores frescos que retratan distintas realidades latinoamericanas: Amores, desamores, política, amistad, desigualdad y lucha. Son más de 400 páginas tan intensas que en mi mesa de luz estuvo como dos meses. Se toma de a sorbitos como una rica chicha… Y hablando de chicha, ¿Alguién sabe dónde se consigue en Buenos Aires? Dejo la pregunta y comparto dos poemas, luego vendrán más:

Manchas

cuando mi vieja
se hizo el documento
argentino tenía
lo dedo tan roto
de fregar
la casa argentina de
su patrona argentina
que al momento
de tocar el pianito
la tinta
acumulada en lo tajo
traversale del pulgar
le impidió
al cobani
hacer una buena
impresión de la hueya
y hoy por eso
en vez
de prolija espirale
la identidá extranjera
de mi mamá paraguaya
para la ley argentina
consiste en una mancha

(Oscar Fariña. 1980. Paraguay, pero se la pasa en Arg.)


Cuidado con el perro quiltro

Me gustaba que se llamase Yasna, me gustan los nombres que avisan la pobreza, esos nombres como Jhonatan y Jenifer, esos nombes que dicen cuidado con el perro quiltro, que marcan terreno, que avisan la selva. La Clase Media hace chiste con esos nombres, les parecen ridículos y graciosos sobre todo cuando son deformaciones anglo que se mezclan con un pobre Pérez o un pobre Carrasco, se ríen y en la noche se van de fiesta kitsch de La Blondie. Se llamaba Yasna y la amé tanto. La clase media se ríe en función de los nombres connotadores de pobreza, ahí intentan marcar su diferencia, sus privilegios, su idílico origen común, pero la Clase Media omite los apellidos, ellos también son Martínez y Hernández, aunque antecedidos por Camilos, Ignacios y Franciscas. No se meten con los apellidos, porque desde ahí son desplazados. Lo que representa Deivid para la Clase Media, es lo mismo que representa Soto para la Clase Alta. Se llamaba Yasna Rivas y la amé tanto.

(Pablo Paredes, 1982. Chile)

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9 comentarios en “Poesía con sabor a chicha

  1. No. Yo lo conseguí en la librería Eterna Cadencia, pero era el último… Podes llamar para ver si pidieron más, sino capaz lo conseguís en alguna librería de fsoc o puán porque varios de los chicos que lo armaron estudian allí. Voy a estar atenta, y si lo veo te chiflo!

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