Taller de escritura en Crack- up Libros

Desde Crack- up Libros me mandan la info de un nuevo curso a cargo de Sabrina De Luca. De Mayo a Noviembre todos los martes de 16hs. a 18hs. Comienza el primer martes de Mayo. La inscripcion es en la librería y cuesta $200 por mes, incluye material. Crack- up está en Palermo, Costa Rica 4767.

Los invito a entrar a su blog que está muy bueno. De allí tomé las siguientes frases:

Roberto Arlt (Buenos Aires, 2 de abril de 1900 — 26 de julio de 1942)

Crearemos nuestra literatura no hablando continuamente de literatura, sino escribiendo en orgullosa soledad libros que escondan la violencia de un cross a la mandibula. Sí, un libro tras otro, y que los eunucos bufen. El porvenir es triunfalmente nuestro

Leopoldo Marechal (Buenos Aires, 11 de junio de 1900 – 26 de junio de 1970

Cuando sueñas, la construcción del mundo es una risa de albañiles

Federico Garcia Lorca (Granada 1898-1936)

Como no me he preocupado de nacer, no me preocupo de morir.

Salvador Dalí. (1904-1989)

Es fácil reconocer si el hombre tiene gusto: la alfombra debe combinar con las cejas.

Arthur Schopenhauer (Alemania 1788-1860)

La envidia en los hombres muestra cuán desdichados se sienten, y su constante atención a lo que hacen o dejan de hacer los demás, muestra cuánto se aburren.

Bernard Shaw (Dublín 1856- Hertfordshire 1950)

Ves cosas y dices ¿por qué? pero yo sueño cosas que nunca fueron y digo, ¿por qué no?

Jorge Luis Borges- Buenos Aires, 24 de agosto de 1899 – Ginebra, 14 de junio de 1986

Infierno y paraíso me parecen desproporcionados. Los actos de los hombres no merecen tanto.

William Faulkner (25 de septiembre de 1897 – 6 de julio de 1962

Los que pueden actúan. Los que no pueden, y sufren por ello, escriben.

Henry James (Nueva York, 15 de abril de 1843 – Londres, 28 de febrero de 1916),

El hombre es la suma de sus fantasías.

Leonidas Andreiev- Rusia, 1871-1919

Max estaba completamente convencido de que él era el primero en descubrir el método de amar tan intensamente, sin tantas restricciones, tan apasionadamente que contemplaba con desprecio a todos los que habían amado antes que él. Aún más, estaba convencido de que después de él, nadie podría amar como él lo había hecho. Se sentía apenado porque con su muerte el secreto del verdadero amor se perdería de la humanidad.

Marcel Schwob (Chaville, Hauts-de-Seine, 1867 – París, 1905)

(…) Pero el océano no fue espejo de las estrellas. A semejanza del bosque, protegía de ellas su corazón de tinieblas con la eterna agitación de sus olas. Se veían saltar lejos de esa inmensidad ondulante cimas coronadas de cabelleras de agua que la mano del océano retiraba enseguida (…)

Juan Carlos Onetti- Montevideo, 1 de julio de 1909 – Madrid, 30 de mayo de 1994

Escribir bien no es algo que el auténtico escritor se propone. Le es tan inevitable como su cara y su conducta.

Hanna Arendt (Alemania 1906-EEUU 1975)

El revolucionario más radical se convertirá en un conservador el día después de la revolución.

Clarice Lispector (Ucrania 1920-Brasil 1977)

Al llegar a casa no empecé a leer. Simulaba que no lo tenía, únicamente para sentir después el sobresalto de tenerlo. Horas más tarde lo abrí, leí algunas líneas maravillosas, lo cerré de nuevo, me fui a pasear por la casa, lo postergué aún más yendo a comer pan con mantequilla, fingí no saber dónde había guardado el libro, lo encontraba, lo abría por unos instantes. Creaba los obstáculos más falsos para esa cosa clandestina que era la felicidad.

Ernest Theodor Amadeus Hoffmann -Königsberg, 24 de enero de 1776 – Berlín, 25 de junio de 1822

… tomó la mano de la baronesa, pero la respiración y el habla se le cortaron, al tiempo que un frío enorme le recorría el cuerpo. Sintió que su mano era apresada por unos dedos rígidos, helados como la muerte, y le pareció como si la enorme y huesuda figura de la baronesa -que le contemplaba con ojos sin visión- estuviese envuelta en la espantosa vestimenta de un cadáver.

Fernando Pessoa (Lisboa 1888- Lisboa 1935)

Quien vive como yo no muere: se acaba, se marchita, se desvegeta. El sitio donde estuvo sigue sin él estar allí, la calle por donde caminaba sigue sin que él sea visto en ella, la casa que habitaba es habitada por no él.

Alfred Jarry (Laval, 1873- París, 1907)

Según nuestras observaciones, un ahogado no es un hombre fallecido por submersión, contra lo que tiende a acreditar la opinión común. Es un ser aparte, de hábitos especiales y que se adaptaría a las mil maravillas a su medio si se lo dejase residir un tiempo razonable. Es notable que se conserven mejor en el agua que expuestos al aire. Sus costumbres son extrañas y, aunque ellos gustan desempeñarse en el mismo elemento que los peces, son diametralmente opuestas a la de éstos, si se permite expresarnos así. En efecto, mientras los peces, como es sabido, navegan remontando la corriente, es decir en el sentido que exige más de sus energías, las víctimas de la funesta pasión del acuatismo se abandonan a la corriente del agua como si hubieran perdido toda energía, en una perezosa indolencia. Su actividad sólo se manifiesta por medio de movimientos de cabeza, reverencias, zalemas, medias vueltas y otros gestos corteses que dirigen con afecto a los hombres terrestres. En nuestra opinión, estas demostraciones no tienen ningún alcance sociológico:hay que ver en ellas las convulsiones inconscientes de un borracho o el juego de un animal. El ahogado señala su presencia, como la anguila, por la aparición de burbujas en la superficie del agua. Se los captura con arpones, lo mismo que a las anguilas; el uso de garlitos o lineas de fondo resulta a este efecto menos provechoso

Anatole France (París, 16 de abril de 1844 – Saint-Cyr-sur-Loire, 12 de octubre de 1924)

Todos los cambios, aun los más ansiados, llevan consigo cierta melancolía

Alejandra Pizarnik (Buenos Aires, 29 de abril de 1936 – 25 de septiembre de 1972

Mi infancia y su perfume a pájaro acariciado

Henry Miller (New York 1891- California 1980)

De vez en cuando iba a pasar la noche en la biblioteca pública, para leer. Eso era como ocupar un palco en el paraíso. A menudo, cuando abandonaba la biblioteca, decía para mis adentros: “¿Por qué no vienes más a menudo? ” El motivo de que no lo hiciera, por supuesto, era que la vida se interponía en el camino. Uno muchas veces dice la “vida” para indicar el placer o cualquier distracción tonta

Andre Breton (Tinchebray, 19 de febrero de 1896 – París, 28 de septiembre de 1966)

Amada imaginación lo que más amo en ti es que jamás perdonas.

 Sara Gallardo (Buenos Aires 1931-1988)

Escribir es un oficio absurdo y heróico.

Oscar Wilde (Dublin, 1854- París, 1900)

Detrás de la alegría y la risa, puede haber una naturaleza vulgar, dura e insensible. Pero detrás del sufrimiento, hay siempre sufrimiento. Al contrario que el placer, el dolor no lleva máscara.

Simone de Beauvoir (París, 1908 – 1986)

Porque el hombre es trascendencia, jamás podrá imaginar un paraíso. El paraíso es el reposo, la trascendencia negada, un estado de cosas ya dado, sin posible superación.

Walter Benjamin (Alemania 1892-1940)

Convencer es estéril.

José Maria Eça de Queiroz (Póvoa de Varzim, 25 de noviembre de 1845 — París, 16 de agosto de 1900)

De un modo sobrenatural llegó a mí la noticia de la existencia de este papel, donde una pobre horca podrida y negra relataba algunas cosas de su historia. Esta horca procuraba escribir sus trágicas Memorias. Debían ser profundos testimonios sobre la vida. Como árbol, nadie conocía tan bien el misterio de la Naturaleza; como horca, nadie conocía mejor al hombre. Nadie puede ser tan espontáneo y genuino como el hombre que se retuerce al extremo de una cuerda, ¡a no ser ese otro que se le sube a los hombros! Por desgracia, la pobre horca se pudrió y murió. Entre los apuntes que dejó, los menos completos son estos que transcribo, resumen de sus dolores, vaga apariencia de gritos instintivos. ¡Si ella hubiera podido escribir su vida compleja, llena de sangre y de tristezas! Es hora de que sepamos, por fin, cual es la opinión que la vasta Naturaleza, montes, árboles y aguas, tiene del hombre imperceptible. Tal vez este sentimiento me lleve algún día a publicar papeles que guardo avaramente y que son las Memorias de un átomo y las Notas de viaje de una raíz de ciprés.

Juan José Saer- Serodino (Santa Fe) 28 de junio de 1937 – París 11 de junio de 2005

Si no existiera la provocación, el relato se cristalizaría en formas estereotipadas. Y si no hay riesgo, ¿para qué escribir?

Anais Nïn (París, 1903-Los Ángeles, 1977)

Me niego a vivir en el mundo ordinario como una mujer ordinaria. A establecer relaciones ordinarias. Necesito el éxtasis. Soy una neurótica, en el sentido de que vivo en mi mundo. No me adaptaré al mundo. Me adapto a mí misma.

Bertolt Brecht (Alemania 1898-1956)

El que no sabe es un imbécil. El que sabe y calla es un criminal.

Li Po (China, 701-762 d.c.)

Si el Cielo no tuviera amor por el vino, no habría una Estrella del Vino en el cielo. Si la Tierra no tuviera amor por el vino, no habría una ciudad llamada Fuentes de Vino. Como el Cielo y la Tierra aman el vino, puedo amar el vino sin avergonzar al Cielo. Dicen que el vino claro es un santo, el vino espeso sigue el Tao del sabio. He bebido profundamente de santo y de sabio, ¿qué necesidad entonces de estudiar los espíritus y los inmortales? Con tres copas penetro el Gran Tao, tomo todo un jarro, y el mundo y yo somos uno. Tales cosas como las que he soñado en vino, nunca les serán contadas a los sobrios.

Friedrich Nietzsche (1844-1900)

El individuo ha luchado siempre para no ser absorbido por la tribu. Si lo intentas, a menudo estarás solo, y a veces asustado. Pero ningún precio es demasiado alto por el privilegio de ser uno mismo.

Jean Paul Sartre (París, 1905-1980)

No perdamos nada de nuestro tiempo; quizá los hubo más bellos, pero este es el nuestro.

Sören Kierkegaard (Copenhague, 1813 –1855)

La angustia es el vértigo de la libertad

Wang Wei (China 699-759 D. De C.)

Últimamente comprendí el significado de la tranquilidad, día tras día me mantuve apartado de la multitud. Limpié mi cabaña y la preparé para la visita de un monje, que llegó a visitarme desde las montañas lejanas. Vino bajando desde los picos ocultos por las nubes, para verme en mi casa de techo de paja. Sentados en el pasto compartimos la resina del pino, quemando incienso leímos los sutras del Tao. Al terminar el día encendimos nuestra lámpara, las campanas del templo anuncian el comienzo de la noche. Repentinamente advertí que la tranquilidad es realmente Felicidad, y sentí que mi vida tiene abundante ocio.

Hermann Hesse (Alemania 1877-Suiza 1962)

Lo blando es más fuerte que lo duro; el agua es más fuerte que la roca, el amor es más fuerte que la violencia.

Michel Foucault (Poitiers, 1926 – París, 1984)

Todo el pensamiento moderno es permeado por la idea de pensar lo imposible.

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