Un show musical con textos de Cortázar

César Lerner, Marcelo Moguilevsky y Santiago Kovadloff comienzan con un espectáculo basado en la obra del escritor. “Un tal Julio” es el tercer show dedicado a conjugar voz y música y texto. Antes hicieron lo mismo con Pessoa y con Borges. Lerner toca el acordeón mientras Moguilevsky se dedica al piano y Kovadloff mecha su voz con letras de Rayuela y El perseguidor. Todos los viernes de este mes en Clásica y Moderna.

 -¿Por qué eligen este tipo de formato, de autores célebres y música inédita?

César Lerner: -Para que la gente recuerde lo lindo que era cuando papá o mamá nos leían antes de dormir. Bueno, acá la mecánica es la misma. Es muy bueno que a uno le cuenten, le lean, y si eso viene acompañado y mechado con música, facilita la escucha.

Santiago Kovadloff: -Quizá la gente ya no lea a Pessoa, Borges y Cortázar, pero creo que sí les gusta escucharlo, algo que ya no se hace demasiado, porque ya no hay demasiada tradición oral.

-¿Cómo se hace la selección de textos?

S. K.: -Se hace entre todos. Yo traigo una propuesta de mis lecturas sobre el autor que estemos trabajando, y luego tanto César como Mogui aportan otros. Luego intercambiamos ideas y delineamos una selección con textos afines y representativos de los tres. En el caso de Cortázar, si bien la obra es muy vasta, las repeticiones de atmósfera son muy elevadas e intentamos evitar esas redundancias, eligiendo dentro de la gama todo lo que fuera novedoso y no repetitivo.

C. L.: -Me pasó con Cortázar que me ayudó a penetrar un poco más su obra, porque sólo lo había leído en los años 60 o 70, cuando todos lo hicimos. Luego no volví a leerlo hasta ahora.

Sigue la entrevista…

-En cuanto a la música, ¿cómo es el proceso creativo?

C. L.: -Lo más íntimo que me pasó fue el cerrar los ojos y hacer pasar a Cortázar por mí. Compartí con mi mujer el texto de Rayuela, que era el que más aversión me provocaba, porque encontraba en el libro un ensimismamiento que me parecía un poco barroco. Pero sabía que había algo valioso. Terminé de leerlo y me fui al piano. No surge de manera espontánea, es un proceso de construcción y, en este caso, de construcción de los tres. Y te diría más, este es el espectáculo en el que más siento esta idea de construcción.

Marcelo Moguilevsky: -Más allá de Cortázar, creo que con este espectáculo cada vez más es nuestro lenguaje el que estamos haciendo: hoy le contamos a la gente lo que Cortázar nos hace a nosotros. Habla más de nosotros que de él.

-¿Cuál es la diferencia entre Cortázar y los otros autores?

S. K.: -Este es el primer autor que tocamos que tiene una alegría frontal, es un cómplice en la alegría, por eso es Un tal Julio, porque es muy cercano. Se deja leer guiñando un ojo. A la vez es un hombre que transmite alegría aun en el dolor. Una cosa es la ironía, otra es el humor, pero la alegría es esto que nos transmite Cortázar.

C. L.: -Cuando te hablamos de la alegría es porque nos ha pasado con este autor lo que quizá no nos pasó con los otros. Es el primero con el que nos imaginamos comiendo una milanesa con papas fritas.

S. K.: -Es la metafísica convertida en milanesa.

Por Constanza Guariglia

Más datos Un tal Julio se presenta los viernes de este mes en Clásica y Moderna, avenida Callao 892; 4813-9517.

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