RESPUESTA A LA CRÍTICA DE LIBROS DE LA COLECCIÓN ENEDÉ, DISTRIBUIDOS POR EL MINISTERIO DE EDUCACIÓN.

Estimados colegas, escritores, dibujantes, periodistas:

                                                                              Les hacemos llegar nuestra respuesta a las críticas que en la Provincia de Mendoza se han levantado con clara intención electoral, contra libros comprados por el Ministerio de Educación con destino a las Bibliotecas para el nivel secundario. Nos referiremos a los libros de nuestra editorial incluídos en los comentarios de los censores, pero hacemos extensiva nuestra solidaridad a los autores, ilustradores y editores de otras obras cuestionadas, que como Peter Capusotto, el libro de Diego Capusotto y Pedro Saborido, publicado por Random House/Sudamericana, Asquerosología en acciónde Sylvia Branzei, publicado por Iamiqué, y el genial Perramus de Juan Sasturain y Alberto Breccia, publicado por Ediciones De la Flor también han caído bajo la lupa prejuiciosa, inculta y cursi de quienes se arrogan la potestad de determinar qué cosas son buenas para la lectura de adolescentes en edad de elegir Presidente de la República, andar por la vida sin trabajo cuando lo necesitan (o ser explotados a veces cuando lo consiguen), morir bajo las balas de policías “bravas” (y cobardes), ser víctimas de los traficantes de paco o mirar diariamente en televisión a quienes pontifican moral desde los medios y son ellos mismos la evidencia misma de la inmoralidad.

Entendemos que si el Ministerio de Educación retrocede en este campo, en el de la libertad creativa, en el de poner a disposición de los alumnos las lecturas más variadas que se conecten con los temas de su edad, sin ñoñerías, gran parte del terreno ganado lo estaríamos regalando. Tendríamos que volver a bajar los cuadros, pero ahora no los de Videla y Bignone, sino los de León Ferrari, Carlos Alonso, Carpani. Volveríamos como en nuestro secundario a saltear la página de “Don Segundo Sombra” donde se habla de “zampar de culo en la bañera”.

Por último y para los analfabetos que nada entienden (sin esperanzas de que lo hagan, de puro tercos):

1) sexo explícito es un acto sexual desplegado y gozado a la vista, no el dibujo de una anatomía desnuda. Y aún en el caso del “sexo explícito”, este forma parte de la vida y por eso de la mejor literatura, dibujada o no;

2) el género historieta, por su naturaleza, dibuja las situaciones y pone en globito los diálogos. Lo que en un texto narrativo sería “La mujer, desnuda, se miraba desconsolada al espejo, cuando llegó Juan y le dijo – ¿qué va a decir tu madre? (fin de la cita, diría Rajoy)”, en historieta sería un dibujo de mujer desnuda a la que se le vé el traste y por el reflejo del espejo las lolas y en globito “¿qué va a decir tu madre?”. En un texto dramático, para trasponerlo a historieta, se dibujan las didascalias y en globo se seleccionan los diálogos. Si alguien encuentra alguna manera de llevar a la historieta escenas comunes en la literatura, sin carga erótica o con ella, que aluden a cuerpos desnudos (o sus partes, sexos masculinos o femeninos incluídos), sin dibujarlos, que haga un seminario sobre “historieta pacata”;

3) Si una situación de violencia, narrada de la forma que sea, puede ser considerada promoción de la violencia (homicidio, abuso o lo que sea), habría que sacar de circulación la mayor parte de la literatura policial. Con el mismo criterio habría que considerar a Bram Stocker, autor de Drácula, promotor del vampirismo.

El nivel de los críticos es sólo comparable a su estatura moral.  Nosotros editamos -entre otros géneros-, NARRATIVA DIBUJADA y estamos orgullosos de que los jóvenes de todo el país puedan tener acceso tanto a los autores que se cuestionan como a los otros que también están recibiendo en la biblioteca de secundario, como H.G. Oesterheld, Francisco Solano López, Barreiro, Lalia, Trillo, Breccia, Nine, etc.

Quedamos a disposición para cualquier inquietud y nos apresuramos a poner en conocimiento de los autores, ilustradores y editores (no solo de historietas por supuesto), también de los docentes y sus organizaciones, este auténtico atentado contra la libertad creativa y la cultura argentina que están intentando estos retrógrados. Los editores argentinos sabemos que la intención de fondo es hacer caer el sistema de compra y distribución de libros por el Ministerio de Educación a todo el país que está permitiendo que los pibes que concurren a la educación pública se estén formando con las mejores expresiones del pensamiento y la literatura, nacional y universal. NO LO PERMITIREMOS.

 

Lic. Aurelio B. R. Narvaja
Ediciones Colihue S.R.L.

 

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