Recomendación: Los ojos de la intemperie

El hombre está parado en una plataforma de Retiro. Mira a un micro irse, ráfagas de viento le dan en la cara. Adentro del ómnibus su pequeña hija y su ex mujer se van a vivir a otra ciudad.

1239585_635791383108558_1539818339_nEsa es la escena desoladora con la que arranca la novela de Marcelo R. Caruso. Es difícil dejarla a partir de ahí. El protagonista entonces ¿Qué hace? Podríamos decir, vuelve a su casa, llama a sus padres, se tira en el piso a llorar. Bueno, no. El protagonista de Los ojos de la intemperie se va a un bar y se agarra a trompadas. Porque Enzo Bruno es un tipo real. Existe. No nos defrauda. En cada página vamos conociendo más a este padre que tiene que rehacer su vida, buscar un lugar en la ciudad. Asistimos a cada uno de los aciertos y miserias del personaje, su familia, sus nuevos amigos del conventillo a donde se va a vivir. De ahí surge la luz de la que habla Pablo Ramos en la contratapa. Porque es desde ese lugar, el menos pensado, donde Enzo encuentra amparo y esa sensación va creciendo durante la novela hasta hacerse parte de uno. Hasta hacernos sentir en casa. Eso logra Marcelo Caruso con esta novela corta que corre ante nuestros ojos.

La editó Milena Caserola. Esta es la contratapa de la que hablaba antes, escrita por Pablo Ramos:

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Un hombre anónimo, un hombre aparentemente gris, un hombre doblado por la vida, espera en una plataforma de retiro que un micro parta rumbo la costa atlántica. En el micro están su ex mujer y su hija, se van para siempre, de su vida, de su ciudad, Buenos Aires, y parece que este hombre no va a ser capaz de soportar eso, parece, sin que el autor lo diga ni lo insinúe ni nada, que va a meter la cabeza entre las ruedas de ese mismo micro. Pero no lo hace. Se va a un bar y le rompe la cara a un mozo. Lo llevan preso y empieza la novela de Enzo Bruno, ese hombre quebrado, ese hombre que lejos de ser una persona gris resultará oscuro por momentos y luminoso casi todo el tiempo.
La vida va a darle más y más palo, pero él se las va a ingeniar para que el humor, el placer y la poesía, sigan haciendo de él un hombre que, pese a estar hundido en esta mierda en la que estamos hundidos todos los hombres, siga mirando hacia las estrellas.
Caruso se presenta en el panorama narrativo argentino para romperla. Tiene un talento descomunal y ha logrado un profundo control de su prosa. Ésta, su primera novela, LOS OJOS DE LA INTEMPERIE, es una obra imperdible, una bella sinfonía pastoral, triste y cuidada. Y merece la lectura de quien sea Ud. lector, que está ahora leyendo estas palabras.
Festejo a Caruso y Festejo LOS OJOS DE LA INTEMPERIE. Y auguro, tanto para el autor y la novela, el mayor de los destinos literarios.

PABLO RAMOS

Acá, pueden ver algo de lo que fue la presentación a cargo de Washington Cucurto:

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