De cómo vive un lector en Buenos Aires

Un lector en Buenos Aires viaja a la costa en micro. Se acomoda en el asiento, contento, feliz: Cinco horas para leer y/o dormir. Se hace de noche y el lector timidamente alarga su mano para prender la luz personal arriba de su cabeza. No enciende, no existe. Enfrente suyo todos tienen luz, menos él.

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Ira del lector, anota la empresa y jura no volver a viajar con ella. No puede dormir… para empeorar el panorama se prende la televisión, empiezan a pasar Matrix Reloaded.

…..

Luego de un rato, el mismo lector se levanta y sin levantar el tono de voz, pregunta a los pasajeros en medio del pasillo: ¿Alguién puede pegarme un tiro en la sien, ahora?

De cómo vive un lector en Buenos Aires

Un lector en Buenos Aires olvidó cerrar la persiana antes de dormir. Se levanta – ahora- acalorado, todo su cuerpo al sol, menos su cara… Una pirámide a su lado le da sombra a sus ojos.

Sí, es la pirámide de libros por leer, la que espera a tu lado cada noche, la que aguarda impaciente que tu mano se acerque a apagar el despertador una mañana y en ese momento rapidamente se tira libre hacía vos para ser leído por fín!!

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El lector muy dormido y de mal humor levanta del piso uno a uno los libros que otra vez se volvieron a caer. “Tengo que ordenar esta pila”, piensa inocente.

De cómo vive un lector en Buenos Aires

Un lector en Buenos Aires discute, como cualquier otro lector en otra parte del mundo. Pero un lector en Buenos Aires discute y al terminar la discusión no prende la tele, no se va a dar una vuelta, no saca al perro a pasear, no pone su cd preferido… niiiiii siquiera se prepara un café. Un lector.. termina de discutir y cacha su libro. Lo abre y se pone a leer placidamente.
-¿Cómo podes leer AHORA? escucha

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El lector en Buenos Aires no abre la boca, piensa. Siempre se puede leer, y este es -tal vez- uno de los mejores momentos para hacerlo, para no seguir, para no pensar, para despejarse, para meterse en otra historia, otro espacio, para relajarse, para alegrarse y -por supuesto, porque lo sabe- para inocentemente envenenar al otro.
– Estoy leyendo, ¿Qué tiene?

De cómo vive un lector en Bs. As.

Un lector en Buenos Aires ama los días de lluvia porque tiene la excusa perfecta para no salir, para suspender planes, para quedarse en la cama, para seguir leyendo todo el día… Para tener, un día perfecto.

 

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Warning! Conversación que puede ser interpretada como agresiva:

– ¿No querés hacer algo? Salir, dar una vuelta…

– No. Ya estoy haciendo ALGO… dijo, sin levantar la mirada del libro.