Poema x Poema y el mundo acabará espacio

Dibujot

Criaba labradores en su casa,

todo el fondo era de ellos. Jardín no había,

ni césped, tierra rasa y a la sombra del árbol

una hamaca “para tirarme a leer

ciencia ficción”. Me lo imagino libro en mano

con las piernas cruzadas y los perros

rodeándolo como una alfombra negra.

Una noche, después de llenar tachos

con agua y alimento entró a su cuarto

y se coló unas pepas. “Vos te burlás, yo quiero

saber del más allá” decía y no pensé

que hablaba en serio. Fanático del género,

desde el barrio Villa Urquiza organizó

su propio viaje a las estrellas y de ese plan

sideral no tuvo dudas. Se quedaron los perros

varados en el fondo de la casa,

ladrando por tres días como buscando ayuda.

Paula Jiménez. La mala vida. Editorial bajo la luna.

Imágen: video Adelante @dantespinetta

Recomendaciones de Abril: Una novela

– El amor nos destrozará, de Diego Erlán.

¿Cómo se hace para recordar lo inconcluso, lo incierto, lo que no está, lo que nunca estuvo? ¿Cómo armar el pasado desde los ojos de un niño?

elamor

Agustín tiene 7 años cuando muere su hermana casi adolescente en unas vacaciones familiares. Al volver a Buenos Aires comienza una nueva vida para todos. A partir de ahí, asistimos a la convivencia de esta familia con una muerte de la que no se habla. Una muerte que flota en el ambiente del departamento, en los recuerdos de Agustín, en la música.

Diego Erlán, utiliza un recurso muy bueno para la ardua tarea en la que se mete Agustín que es recordar. Cambia la voz narrativa de primera a tercera persona en varias ocasiones y esto hace más verosímil la búsqueda.

La novela cubre toda la adolescencia de Agustín, hasta sus 17 años, en donde entran los amigos, el sexo, la televisión, el cine y claro, la música. Me gustó mucho, la recomiendo. Es de Tusquets Editores.

Recomendaciones de Abril: Poemas

Dos libros de poesía, intercalados así:

– Casa de Viaje, de Natalia Monsegur. La editorial Viajera publicó el primer libro de poemas de esta poeta argentina- española que va relatando de manera muy lúdica su estadía en distintas parte del mundo. Lo hace con calidez y fuerza.

casadeviajetapa

Logremos un acuerdo
que siempre la verdad
sean pájaros
que me vas a curar
lo hondo de mi agua
que estamos juntos
en el pacto
que la convención es
creación nuestra
en los sueños tomada
y que no da miedo.

Extracto de “Despegar de un territorio desconocido”.

-La novela de la poesía, de Tamara Kamenszain. Adriana Hidalgo editora publicó la poesía reunida de la poeta argentina.

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Ya la acompañé a morir una vez
cuando mi hermano murió
leí en los ojos oxidados de ella
las secuelas de un llanto joven
y desde esa mirada canos prematura
dirigió un mensaje para mí por boca de mi padre
ahora sos todo lo que nos queda ahora sos todo
– ser todo me digo ahora ser todo era ser nada de nada- 
y solté rápido mi mano de la mano de ella
de la mano que mi madre había soltado de su hijo
y me dispuse a empezar la tarea
porque desde adentro al fondo de mi infancia
la muerte había cortado un libro. 

Tamara Kamenszain.

Poema x mañana y el mundo acabará despierto

***
Tendría unos nueve años
la tarde en que mi madre
me dijo andá a la frutería
y traeme medio quilo
de esas peras que Agustín
robó en Tagaste en el año 370.
Fue mamá ella misma esa vez
la que dijo quedate con el vuelto.
***
Edgardo Dobry, “Mandado” en El lago de los botes.
Antología de poesía argentina hoy.  Ed. Bruguera. Mario Campaña.
Imágen:  Película This is England.

Once: Viajar y morir como animales

La investigación de Graciela Mochkofsky fue publicada en julio de 2012 por Editorial Planeta y arroja datos que no se pueden creer. El tren protagonista de la Tragedia de Once, El Chapa 16, como lo llamaban internamente, recorrió seis millones seiscientos mil kilómetros antes del accidente, lo que equivale a 165 vueltas alrededor del mundo. Se calcula que las formaciones habían superado en 20 años su edad de retiro. Una generación entera subía a ese vagón cada mañana cuando nunca lo tendrían que haber conocido. Los mecánicos calculaban que el 90 por ciento de los trenes necesitaba una reparación profunda. Pero los tiempos no daban. Nadie invertía. La orden de la empresa era que los trenes salieran. El Gobierno ausente.

Esa mañana el Chapa 16 salió con seis compresores de freno en vez de ocho, eso era normal. Con dos compresores menos el tiempo de frenado aumentaba. De 45 segundos que era lo normal, había que calcular un minuto y medio de frenado.

La auditoría general de la Nación, con el radical Leandro Despouy como presidente, había presentado en 2008 su última auditoria a TBA donde afirmaba que no había controles y que los trenes no estaban en condiciones de marchar. Esos informes fueron desoídos y el organismo no tuvo la fuerza para hacer con ellos nada.

Acá abajo, les dejo el primer capítulo del libro que cuenta cómo fue que hace un año se desató la tragedia en la que  hubo 795 heridos, 51 personas muertas en la Argentina y una presidenta que tardó cinco días en hablarles a las víctimas y a sus familiares.

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El tren de esta historia comenzó a andar al otro lado del mundo, hace más de medio siglo. Era, en aquel tiempo, el orgullo de una Nación.

Los japoneses habían entrado tardíamente en la era del ferrocarril comercial: en 1872, casi cincuenta años después que los ingleses. Al comienzo, dependieron de Occidente: de allá llegaban los diseños, los materiales, las locomotoras, los ingenieros y los especialistas. Con el tiempo, los extranjeros formaron especialistas locales. Luego, ingenieros japoneses estudiaron en Europa y en Estados Unidos, y a su regreso comenzaron a reemplazar a los extranjeros. Pronto, carpinteros de larga tradición fabricaban las carrocerías de madera. Todo lo metálico –locomotoras, bogies, ruedas—siguió llegando de afuera hasta que en 1893 la constructora Kobe empezó a hacer locomotoras. En 1901, cuando la fundición Yahata produjo acero, se inauguró la fabricación de trenes a escala completa.

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Te pido un poema yyy la cuenta, por favor

La historia entre Sylvia Plath y Ted Hughes es larga y sinuosa. Mejor que yo, la explica Javier Galarza en su blog.

Pero aprovecho que la lluvia no llega para dejarles un poema que Hughes le escribe a Plath y que a mí me encanta.

Dato: Lo escribió luego de que ella se suicide, o sea, luego de la infidelidad, de la separación y antes de que su amante se suicidara de la misma forma que Plath, claro, mucho antes de que su hijo Nicholas también se quitara la vida en 2009.


LA LECHUZA

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Volví a ver mi mundo a través de tus ojos
como volvería a verlo por los ojos de tus hijos.
A través de tus ojos era extraño.
Los espinos comunes eran raros forasteros,
un misterio de fábulas y hechos raros.
Cualquier ser salvaje, con patas, en tus ojos
emergía como un signo de admiración,
cual si hubiera aparecido ante unos comensales
en el centro de la mesa. Los patos silvestres
eran artefactos venidos de algún mundo sobrenatural,
sus galanteos eran un film hipnagógico
desenrollado por el río. Imposible
comprender el placer de sus patas
en el agua gélida. Tú eras una cámara
registrando reflexiones para ti insondables.
Yo hice que mi mundo se desviviera por ti.
Tú lo acogiste por entero con una alegría incrédula,
como una madre recibe a su hijo
de manos de la partera. Tu frenesí me aturdía.
Despertaba mi infancia taciturna y extática
de quince años atrás. Mi obra maestra
advino aquella negra noche en el camino a Grantchester.
Sorbí el débil quejido gutural de un conejo
de mi nudillo mojado, junto a un matorral
donde había una lechuza leonada, inquisitiva.
De pronto, levantó vuelo desplegando las alas
sobre mi rostro, tomándome por un poste.

Ted Hughes.

Acá, un documental sobre Sylvia Path por si quieren más de la historia.

La mejor forma de ordenar una biblioteca

Tengo un método, eso es todo.

Una forma que resulta, es práctica, pero estricta. La vengo usando desde el 2004 o 2005 cuando Roberto Pettinato me encargó ordenar su biblioteca y discoteca. Estábamos hablando -en ese entonces- de 5.000 discos y por lo menos 2.000 libros. Fueron días enteros, pero la ayuda de mi amiga TamaraP proponiéndome planes para la noche, lo hizo posible.

Se basa principalmente en separar alfabéticamente los mismos pero a su vez por origen. Voy a dar los pasos a continuación, como la receta casera de una abuela que ya no está.

La preparación:

1- Ropa: Se ponen cómodos. Esto parece una tontería, pero si no buscan el atuendo ideal, van a parar a la hora.

2- Música: Acompañen su odisea con algo tranquilo, que no los haga dormir, pero tampoco bailar. Es muy importante NO bailar.

3- No tomen alcohol, ni consuman sustancias… Arruina todo el trabajo!! Esto es un ritual milenario, no sean tontos. (Energizante, sólo uno. Café, no, da una imágen muy triste).

El método:

1- Se esparcen papeles con todas las letras del abecedario por el habitáculo donde se encuentra la biblioteca. Las últimas letras como “xyz” pueden ir en un mismo papel por obvias razones.

2- Se sacan TODOS los libros/cds (de acá en más los llamaremos “limones” a ambos) y se ubican en su letra correspondiente al Apellido del autor.

3- Una vez terminado este proceso, que es el más agotador, se crean dos pilas por letra. Papeles de nuevo: 1 y 2. Les quedará A1, A2, etc.

4- Letra por letra, en A1 van los limones cuyo origen sea el idioma español (Sí, entra España, Latinoamerica, también Argentina, claaaaro). En A2 van los escritos originalmente en otra lengua. Ej: Si tenés un Carver en español, no va en C1 va en C2. Pueden generar un A3 si tienen muchos en un idioma en especial, tipo francés, pero es muy nerd para mi gusto.

5- Cuando está hecha esta subdivisión, se procede a acomodar los limones de nuevo en la biblioteca. Poesía es aparte, lleva un estante aparte, lo mismo que libros de Historia y Política. Esto es para novela, cuentos y ensayos.

6- Se divide la biblioteca mentalmente en dos: Español (Todos los 1; A1, B1, etc) y Otros (Todos los 2; A2, B2). Es muy importante recordar que cuando hablamos de lengua es en la que fue escrita. Quiero decir, si tengo La metamorfosis de Kafka, va a ir a … tatan tatannnnn en K2).

7- Lo ideal es que a los A1 les sigan horizontalmente los A2, pero separados por alguna especie de taburete (*ver croquis). Si no es posible, pueden usar un libro de esos gordos, un adorno o esas manitos horribles que sostienen libros y venden por todos lados (no es lo ideal).

8- Se acomodan de forma ascendente lo más abajo es A y hacia arriba Z. Luego alfabéticamente dentro de cada letra. Obviamente pueden convivir letras en estantes, según la cantidad que tengan.

9- Finalmente, dejan libres dos o tres estantes para: Poesía (sólo alfabéticamente, no sean enfermos), Política e Historia (+ Académicos, si gustan, yo tengo un estante entero de Microrrelatos también) y uno de mis preferidos “Mierdas que no sé si tirar o qué”, ahí va el rejunte, cosas que no sabes donde poner.

*croquis

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10- Voilá capo/capa a dormir!!

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Los cuentos clásicos de los Hermanos Grimm

Google homenajea hoy a los hermanos Grimm, creadores de varias de las primeras historias que escuchamos. No sé a ustedes, pero cuando a mí me contaban un cuento, para mí había pasado. No era algo inventado, era algo real. Y aún hoy, creo más real a Rapuncel que a muchos de los que deambulan por los pasillos del edificio.

El doodle de hoy es para celebrar el bicentenario de las obras de los hermanos alemanes que escribieron entre otros cuentos Verdezuela (Rapunzel), La bella durmiente, Blancanieves, Caperucita Roja (entren a google.com y van a ver en acción el doodle, es el cuento entero de la caperuza)…

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… Hansel y Gretel, Los músicos de Brema (pufffffff amaba éste), Pulgarcito, El sastrecillo valiente y mi preferido: Rumpelstiltskin. Justo hace unos días ponía algo de ello en mi twitter.

La historia que me contaba mi abuela era así: Un hombre se la pasaba diciendo que su hija podía convertir a la paja en oro. Lo escucha el Rey y los lleva al palacio. Encierra a la chica y propone que produzca oro para la corona. La chica no lo puede hacer y sabe que si no logra producir oro, ella y su padre morirán. Entonces aparece un pequeño enano que le dice que la va a ayudar, pero que necesita alguna retribución. La chica le da su anillo y la paja se convierte en oro. Cuando se quieren marchar, el rey les dice que sigan convirtiendo la paja en oro! Pasan las noches, el enano y los intercambios, hasta que la chica se queda sin nada para darle al enano. Entonces éste le dice (y escuchan lo MACABRO): “No te preocupes, cuando tengas a tu primera hija mujer, yo me la quedaré. Así vivirás esta noche”. Ella, desesperada, acepta. Pasan los años, la chica logra escapar de esa situación y se olvida del enano. Tiene a su primera hija y entonces aparece. Presa del terror, le propone intercambios, pero él no acepta ninguno. Se va a llevar a la niña salvo que… Descubra su nombre! Entonces la chica, piensa nombres y nombres y nombres y no puede descubrirlo. Está desesperada, pero justo un día antes del tiempo estipulado, un amigo suyo ve un hombrecillo en el bosque cantando esta canción donde al final dice su nombre.

Hoy tomo vino y mañana cerveza,
después al niño sin falta traerán.
Nunca, se rompan o no la cabeza,
el nombre Rumpelstikin adivinarán.

Recreación de 1985 :

¿quizás te llamas… Rumpelstikin? le dice la chica y el enano se consume a los gritos y MUERE!!!

Quienes hayan visto Shrek 4, lo deben conocer así:

Más info sobre este cuento acá, para leerlo metanse acá, para escucharlo leído por una española, acá.

Acá en una película, acá en dibujos animados.  Y para terminar, en Once Upon a Time, la serie de ABC, espectacular:

Los cuentos de los hermanos Grimm, Jacob y Wilheml se publicaron por primera vez en 1812 aunque muchos luego los recreó Disney.

Otro de mis preferidos, que aún guardo. Se llamó Verdezuela, ahora Enredados, pero para mí siempre fue, es y será: RAPUNCEL.

La soledad del mal, de Horacio Convertini

Les recomiendo la última novela de Horacio Convertini. Es una novela negra, ganó el Premio Azabache hace unos meses, pero lejos de encerrarse en los lugares comunes que éstas historias muchas veces proponen, amplia los márgenes hacia una gran novela, sin necesidad de delimitarse bajo un subgénero.

cover

La soledad del mal, cuenta la historia de un asesino. Un hombre que elige a sus víctimas de una manera minuciosa y comete los crímenes con total naturalidad. Un asesino que antes de ser victimario fue víctima. El entramado complejo se va abriendo a medida que leemos la novela y nos adentramos en esta soledad que no es cualquier tipo de soledad, es una soledad generada a partir del sufrimiento.

En la contratapa escribe Leonardo Oyola: “¿Por qué seríamos capaces de quitarle la vida a otra persona? A todos nos duelen las pérdidas, pero también existen los que sufren el haber nacido. Y entre un ser –tristemente– extraordinario y alguien aparentemente común y del montón, el arte o el acto de matar deja huella, marca. Molesta. Igual que lo más negro que puede anidar adentro de uno. Como esta novela de Convertini.” 

Los personajes tienen profundidad. La tensión lograda se sostiene con el peso propio de la psicología de los personajes. No es una tensión inventada, puesta ahí, por el escritor. Eso fue lo que más me gustó.

Una buena novela para llevar de vacaciones o regalar y quedar bien.

Para ser novelista, John Gardner

Vale mucho la pena leer el libro “Para ser novelista” de John Gardner. Este fin de semana releí el prólogo, escrito por un alumno suyo que luego se convirtió en un GRAN escritor. ¿Saben quién es? Fijense. No tiene desperdicio.

Prólogo  

Hace mucho tiempo —era el verano de 1958—, mi mujer, nuestros dos niños y yo abandonamos Yakima, Washington, para trasladamos a un pueblecito de las afueras de Chico, California. Allí encontramos una casa antigua por veinticinco dólares al mes. A fin de poder pagar este traslado había tenido que pedir prestados ciento veinticinco dólares a un farmacéutico para el que había trabajado de repartidor, un hombre llamado Bill Barton.

Con esto vengo a decir que en aquella época mi mujer y yo estábamos sin blanca. Nos ganábamos la vida a duras penas, pero el plan era que yo estudiara en lo que entonces se llamaba Chico State College. Pero desde mis primeros recuerdos, desde mucho antes de que nos trasladáramos a California en busca de una vida distinta y de nuestro pedazo del pastel americano, yo había querido ser escritor. Quería escribir, escribir lo que fuera —ficción, naturalmente, pero también poesía, obras de teatro, guiones cinematográficos y artículos para Sports Afield, True, Argosy y Rogue (algunas de las revistas que leía entonces), y para el periódico local—, cualquier cosa que requiriera juntar palabras y crear algo coherente e interesante para alguien aparte de mí mismo. Pero en la época en que nos trasladamos, yo sentía en lo más profundo que para llegar a ser escritor tenía que estudiar. Entonces tenía muy buen concepto de los estudios —mejor del que tengo ahora, seguro, pero eso es porque soy mayor y tengo estudios—. Téngase en cuenta que nadie de mi familia había ido a la universidad ni pasado siquiera del obligatorio octavo curso de segunda enseñanza. Yo no sabía nada, pero sabía que no sabía nada.

Así pues, junto con el deseo de estudiar, tenía también un deseo muy fuerte de escribir; era un deseo tan fuerte que, con el aliento que recibí en la universidad y el criterio que adquirí, seguí escribiendo durante mucho tiempo a pesar de que el «sentido común» y la «cruda realidad» me aconsejaban una y otra vez que desistiera, que dejara de soñar, que siguiera adelante discretamente y me dedicara a otra cosa.

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El Juan Rulfo para Samanta Schweblin

Samanta Schweblin ganó el Premio Internacional de Cuento Juan Rulfo. Desde #eBlogtxt nuestras felicitaciones!!

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Y para los que tengan ganas de meterse en el mundo schewbliniano, acá les dejo el cuento ganador, MUY BUENO:

Un hombre sin suerte 

Ansia Lenz

El día que cumplí ocho años, mi hermana -que no soportaba que dejaran de mirarla un solo segundo-, se tomó de un saque una taza entera de lavandina. Abi tenía tres años. Primero sonrió, quizá por el mismo asco, después arrugó la cara en un asustado gesto de dolor. Cuando mamá vio la taza vacía colgando de la mano de Abi se puso más blanca todavía que Abi.

-Abi-mi-dios –eso fue todo lo que dijo mamá- Abi-mi-dios –y todavía tardó unos segundos más en ponerse en movimiento.

La sacudió por los hombros, pero Abi no respondió. Le gritó, pero Abi tampoco respondió. Corrió hasta el teléfono y llamó a papá, y cuando volvió corriendo Abi todavía seguía de pie, con la taza colgándole de la mano. Mamá le sacó la taza y la tiró en la pileta. Abrió la heladera, sacó la leche y la sirvió en un vaso. Se quedó mirando el vaso, luego a Abi, luego el vaso, y finalmente tiró también el vaso a la pileta. Papá, que trabajaba muy cerca de casa, llegó casi de inmediato, pero todavía le dio tiempo a mamá a hacer todo el show del vaso de leche una vez más, antes de que él empezara a tocar la bocina y a gritar.

Cuando me asomé al living vi que la puerta de entrada, la reja y las puertas del coche ya estaban abiertas. Papá volvió a tocar bocina y mamá pasó como un rayo cargando a Abi contra su pecho. Sonaron más bocinas y mamá, que ya estaba sentada en el auto, empezó a llorar. Papá tuvo que gritarme dos veces para que yo entendiera que era a mí a quien le tocaba cerrar.

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Un poema para los que amamos el frío y sus ratos

frio

En el invierno viajaremos en un vagón de tren con asientos azules.

Seremos felices. 

Habrá un nido de besos oculto en los rincones.

Cerrarán sus ojos para no ver los gestos en las últimas sombras, esos monstruos,

multitudes oscuras de demonios y lobos.

Y luego en tu mejilla sentirás un rasguño…

un beso muy pequeño como una araña suave correrá por tu cuello…

Y me dirás: «¡búscala!», reclinando tu cara

-y tardaremos mucho en hallar esa araña, por demás indiscreta.

Sueño para el invierno, Artaud Rimbaud. 

Un poema por lluvia y el mundo quedará medicado

Al manosear la masa de harina
la impresión de no poder deshacerse
de la masa pegada en las dos manos
los insectos que revolotean adheridos a plantas o animales
y la pareja de enamorados cohibidos
ante el sexo pegajoso y endemoniado
¿no lo habrían experimentado lo suficiente?
Los maniquíes de las vidrieras
vestidos con traje de novia
nos recuerdan la aguada masa gris.
Es con el cráneo vacío
al que se le ha eliminado el instinto
me recuerda a la momia de alta estatura en vendajes
en una ciudad de maniquíes, hormigón y hierro, 
la lluvia que desea inflarse en la masa de bienes materiales, 
la lluvia al calarse la ropa y tocar la carne
se entremezcla con la savia oculta
¿de quién, puedo decir que es realmente la lluvia?
Si es mía esa lluvia mezclada con la lluvia
cae la tormenta
con el vigor para ahogar
incluso a los que celebraron el rito de la lluvia
la tormenta que cae a cántaros, sin tener dónde calarse
aumenta a repentinamente
agua que se arremolina por la calle
¿debía forzosamente clasificar esa agua como agua errante?

Clasificación de la lluvia, Choi Seung- Ho.

Autobiografía de Hielo. Traducción Kim Un-kyung.

Ediciones Bajo la Luna. Poesía

IMPERDIBLE. Un libro cautivante.