Una poesía hecha corto

Escuché este sábado a Griselda García en El Rayo Verde, ciclo de poesía organizado por Osvaldo Bossi,  y me encantó. A Griselda ya la conocía por el poeta amigo Jorge Santkovsky, pero no la había leído. Ahora no sólo me traje su libro La ruta de las arañas, sino también este último poema que leyó y luego me contó tiene su respectivo corto. Con ustedes: Las grandes aguas.

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¿Qué es la poesía? Conferencia borgeana para chuparse los dientes

Hablemos del hecho estético… Del amor… El sabor de la fruta, del vino, del agua. Sentimos la poesía, como la cercanía de una mujer, una montaña, una bahía. ¿Para qué definirlo en otras palabras?

“Tengo para mí que la belleza es una sensación física, algo que sentimos con todo el cuerpo. No es el resultado de un juicio, no llegamos a ella por medio de reglas; sentimos la belleza o no la sentimos.
Voy a concluir con un alto verso del poeta que en el siglo diecisiete tomó el nombre extrañamente poético, real, de Angelus Silesius. Viene a ser el resumen de todo cuanto he dicho esta noche, salvo que yo lo he dicho por medio de razonamientos o de simulados razonamientos: lo diré primero en español y después en alemán, para que lo oigan ustedes
La rosa es sin por qué florece porque florece.
Die Rose ist ohne warum; sie blühet wed sie blühet”.

J.L.Borges. 1977. ¿Qué es la poesía?

 

 

La educación musical, Yaki Setton

Debe ser de los últimos besos sin razón así porque sí. 
No hay explicaciones ni suceso para este acercamiento, 
es un padre que abraza a su hijo y le estampa un beso
en su mentón áspero y ralo.
*
Son esos momentos de gracia. Es medianoche y apretados los tres
en el asiento trasero de un taxi vamos de una punta a otra de la ciudad/.
Ellos hablan de fútbol, de jugadores, de estadísticas y campeonatos
ganados por la azul y oro. La felicidad me atraviesa no sé por qué
mientras dormito y mi cabeza cae y se levanta sin cesar.
*

Estamos solos en la plaza sin nada que hacer

hay que inventar algo y empezamos a patear una pelota.
La espalda duele, los muslos también y ellos corren
tienen 13, 16 y juegan con su padre.
En un esfuerzo por seguir juntos ellos me acompañan.
*
El frío nos rodea en este invierno y los cuerpos se fatigan
solos ateridos por el frío que cala los huesos.
En el atardecer se impone un juego de mesa de esos
que me aburren siempre. Me obligo y ellos me empujan
a ganar y perder. Sus sonrisas, sus gritos de bronca
me hacen sentir vivo
*
Se asoma niño en los títulos de la película de Temple: The future
is unwritten. Aprieta mi mano en este cine de Villa Urquiza mientras
nos hace saltar de la silla ¡White riot – I wanna riot , White riot,
a riot of my own ! Strummer  grita desde la banda sonora y juega de chico/
en una hamaca desde la pantalla, ¡a que va a asaltar los barrios blancos
de Londres!
*
Me pide una guitarra. Miramos varias. Cualquiera, me dice. Y yo señalo
cuál mientras él se preocupa por una armónica que pagará de su propio/
bolsillo. La elige como si fuera un experto. La observa, ella baila
sobre su mano izquierda, y la pone entre sus labios para hacerla vibrar.
*
El gusto por el vinilo es, muchas veces, una lucha inútil por recuperar
lo que ya no existe. Así se suceden infinitas escenas por el disco
que se escucha mal, la púa que se gasta o la impedancia que hay
de un equipo a otro. Entre éxitos y fracasos nos movemos con soltura/
y otras con grave incomodidad mientras la música suena, bien
o mal, sin parar.
 

Yaki Setton (Buenos Aires, 1961)

De  La educación musical

Cosas que pasan…

… entre fotos y poemas. La muestra que inauguró el sábado La Vieja Guardia contiene 7 poemas míos y 7 fotografías de fotógrafos que admiro y se zambulleron en mi libro para armar esta muestra.

flyer marco oscuroQuedó muy interesante. Vino mucha gente, se vendieron dos cuadros.

En la semana subiré fotos! Gracias a todos los que vinieron.

Aquí, el equipo

Las cosas de ayer12dd

awwwggggrrrrr Borges!!

Ayer fue un día atípico en el taller de La vieja guarida. Siempre llevo algo para leer y ayer agarré poesía: Laiseca y Borges. Empecé a leer a Laiseca y sus poemas chinos, luego me metí con los poemas de Borges. Los leía una vez, dos veces, y en el silencio sentí esa energía que nos había tomado, ganas de romper todo. Pero no mal. Bien. Romper todo, una silla, la muestra que estaba en el salón, lo que fuera, porque no se puede más. Cuando lees a Borges durante una hora y media sin parar, algo adentro te estalla en mil pedazos y no puede ser… Nada puede ser lo mismo, por lo menos esa noche o esta mañana…

Quedamos encendidas, nos fuimos y hablamos sobre armar un comando zombie. Salir a la noche a escribir en las paredes de la ciudad una B enorme con otra más chica así: V.

BORGES VIVE, decíamos, pero no el Borges que todos nombramos o escuchamos nombrar, el Borges que hay que leer y releer, leer y releer todos los años. Borges Vive, decíamos y simulábamos ataques espasmódicos recordando frases y palabras.

Esas cosas pasan en el taller que doy en La vieja guarida. Cosas que uno no puede comentar en una sobremesa.

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Tríada

El alivio que habrá sentido César en la mañana de Farsalia, al pensar: Hoy es la batalla.

El alivio que habrá sentido Carlos Primero al ver el alba en el cristal y pensar: Hoy es el día del patíbulo, del coraje y del hacha.

El alivio que tú y yo sentiremos en el instrante que precede a la muerte, cuando la suerte nos desate de la triste costumbre de ser alguien y del peso del universo.

J.L.Borges.

http://www.poesi.as/Jorge_Luis_Borges.htm

Poema x poema y el mundo acabará mujer

Siempre llevo poesía, cuentos o extractos de novelas para leer en el taller que doy en Vieja Guarida. Es la forma más fácil que encontré para hablar de ciertos temas, para ejemplificar qué relatos considero que fueron bien resueltos o incluso algo más simple como ¿qué es poesía y que no?

El martes pasado lleve autores norteamericanos de la corriente minimalista de las décadas del 60, 70 y 80. Leí poemas de Raymond Carver, Larry Levis, Stephen Dunn, pero lo que más gustó, ahí donde se frenó el martes fue con los poemas de la única mujer que leí: Susan Griffin. Acá les dejo dos poemas.

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TRES POEMAS PARA MUJERES
1
Este es un poema para una mujer que lava platos.
Este es un poema para una mujer que lava platos.
Debe ser repetido.
Debe ser repetido
una y otra vez,
una y otra vez,
porque la mujer que lava platos
porque la mujer que lava platos
no puede oír bien
no puede oír bien.
 
2
Este es otro poema para una mujer
limpiando el piso
que no oye del todo.
Un minuto de silencio
por la mujer que limpia el piso.

3
Y otro poema más
para la mujer que está en casa
con los niños.
Nunca la ves por las noches.
Quédate mirando a un espacio vacío
e imagínala allí,
a esa mujer con los niños
porque no puede estar aquí para hablar
por sí misma,
y escucha
lo que piensas
que ella puede decir.

 
RESPUESTA A LA PREGUNTA DE UN HOMBRE: “¿QUÉ PUEDO HACER POR LA LIBERACIÓN DE LA MUJER?”

Lleva un vestido.
Lleva un vestido que tú misma has hecho,
o has comprado en una tienda.
Lleva un vestido y bajo el vestido lleva elástico,
alrededor
de tus caderas y bajo tus pezones.
Lleva un vestido y bajo el vestido lleva una toalla sanitaria.
Lleva un vestido y lleva zapatos con tacos altos.
Lleva un vestido con elástico y una toalla sanitaria debajo
y zapatos de tacos altos en tus pies
y camina cuesta abajo por Telegraph Avenue.
Lleva un vestido con elástico y una toalla sanitaria
y zapatos de tacos altos por Telegraph Avenue
e intenta correr.
Encuentra un hombre.
Encuentra un hombre bueno que te gustaría que te pidiera una cita.
Encuentra un hombre bueno que te pedirá una cita.
Mantén tu vestido puesto.
Pídele al hombre bueno que te cita, que venga a cenar contigo.
Prepárale al hombre bueno una cena exquisita
que la cena esté pronta antes de que llegue
y tu vestido sea bonito y limpio y lleva una sonrisa.
Dile al hombre bueno que eres virgen
o que no tienes nada para evitar embarazarte,
o que te gustaría conocerlo mejor.
Mantén el vestido puesto.
Ve sola al cine.
Encuentra un trabajo.
Plancha tu vestido.
Lleva tu vestido planchado y prométele al jefe
que no quedarás encinta (en tu caso es predecible) y que te gusta
escribir a máquina
y sé sincera y lleva tu sonrisa.
Encuentra un trabajo o acógete al seguro social.
Pide prestado un niño y acógete al seguro social.
Pide prestado un niño y quédate en casa todo el día con el niño,
o anda a un parque público con el niño y lleva al niño
a la oficina del seguro social
y llora y di que tu hombre te dejó
y sé humilde y lleva tu vestido, tu sonrisa, y no repliques,
mantén el vestido puesto,
prepara cenas exquisitas,
aléjate de Telegraph Avenue,
y aún así, nunca sabrás
ni la mitad, ni en un millón de años.