¡Feliz día gatxs!

Por el día del animal, un poema de Hemingway a uno de sus gatos.

hemingway con gato

A Cristiano Loco (1946)

Hubo un gato que se llamaba Cristiano Loco

que no vivió lo suficiente como para retorcerse.

Tenía el corazón alegre, joven y bello

y conocía todos los secretos de la vida.

Siempre llegaba a tiempo para desayunar

corría por tus pies, persiguiendo una pelota,

era más rápido que un pony de polo,

su cola era un penacho que corría con él.

Era más negro que la noche y más rápido que la luz.

Así que los gatos malos lo mataron en otoño.

En inglés….

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Las cosas que pasaron en Baja Libros

Ya se puede descargar mi libro “Las cosas que pasaron” de BajaLibros!! La edición en papel se agotó y hasta que no salga la nueva tirada por Editorial Hdj (saldrá en mayo), solamente se podrá comprar acá… Compartan, regalen, disfruten. Llenemos los días de poesía, no puede salir mal ✿

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Captura de pantalla 2014-04-17 19.28.24 No quiero dejar de hacer un comentario, la gente del portal aceptó que yo ponga el precio del libro. Sale menos de la mitad de lo que cuesta el libro de papel en librerías, como siempre sostuve que tiene que salir un libro digital. Estoy contenta de que se pueda bajar por 30 pesos. Alegría!

Un poeta llamado Hemingway

La poesía de Ernest Hemingway permaneció oculta del circuito literario público hasta que en 1979 se editó un libro con 88 poemas suyos. Es muy gracioso lo que cuenta en una carta a Gertrude Stein en 1920. Hemingway dice: “Le mostré mis poemas a Ezra Pound. Dijo que yo era un gran cuentista.”

No vamos a contradecir en este blog del subdesarrollo a Ezra Pound, pero sí voy a dejar algunos de sus poemas para que los juzguen ustedes, si es que vinieron aquí a juzgar…

Lo inexplicable (1917)

Cuando los insectos de junio estaban en círculo
alrededor de la luz de arco de la esquina
y proyectaban sombras en la calle;
cuando deambulabas con los pies descalzos
una noche oscura y cálida de junio
por donde el rocío de la hierba fresca bañaba tus pies.
Cuando oíste el punteo del banjo
en el porche del otro lado de la calle,
y percibiste la fragancia de las lilas del parque
había algo que forcejeaba en tu interior
que no podías expresar con palabras.
Estabas realmente viviendo poesía a oscuras. 
 

Campos de Honor (1920)

Los soldados nunca mueren bien:
las cruces marcan los lugares;
donde ellos cayeron  hay cruces de madera;
un palo sobre sus caras.
Los soldados empujan y tosen y caen de cabeza
todo el mundo grita en rojo y negro
los soldados se sofocan en una trinchera y
se asfixian completamente durante el ataque. 
 

 Asesinado en Piave  (1921)

El deseo y  las dulces y pungentes penas 
y las superficiales heridas 
que fuiste tú, 
se han convertido
en triste realidad. 
Ahora de noche vienes sin sonrisa 
a acostarte conmigo 
una torpe, fría y rígida bayoneta 
sobre mi alma encendida, palpitante. 
 

ernest-hemingway21

Poema x poema y el mundo acabará tostada

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Al mudarnos
mi hermana y yo
dividimos las pertenencias.
Algunas cosas
pasan a ser necesarias
y otras imprescindibles
según nuestro estado de ánimo.
Nos mudamos ya muchas veces
más de las que hubiéramos querido.
No quiero el microondas
ni la cafetera ni los platos.
Quiero llevarme lo mínimo.
Tampoco el cuadrito de rosas bordadas
ni los candelabros.
Me gustan las velas
pero no los candelabros.
La casa que compartimos en Buenos Aires
se llenó de la casa que vaciamos
en Bahía, después de tu muerte.
Ahora vaciamos otra vez la casa
para mudarnos cada una sola.
Esta mañana
volví a mirar la puerta redonda del lavarropas.
Ese, que no terminaste de pagar
porque tu vida terminó antes.
Mamá
ahora, un día como hoy
en que decido no ir al trabajo
porque llueve
porque quiero dejarlo
al trabajo
a él.
Pienso
qué voy a hacer mamá
si me enamoro.
¿Habrá lugar algún día
en alguna de mis casas
para nuestros objetos
todos, bajo un mismo techo?
Los días pasan
y yo
rondo la punta de la pregunta.
Hoy,
por ejemplo
poder decir no, y hacer
un hueco de luz
adentro de la casa
que huele a mi
que se llena de las plantas verdes
que crecen
porque cuando estoy triste
trabajo con mis manos su tierra
y las dos nos transformamos
en un acto de iniciación.
Ahora
mientras las tostadas
crujen al calor
de la tostadora
que en la repartición fue mía
pienso en las tostadas que me hacías
pienso en tu felicidad
al comprar la tostadora eléctrica
la llegada de la tecnología
la promesa de la buena vida
que siempre esperaste
porque no supiste donde hallar.
Qué dirías mamá
si supieras que ya no tomo más café
ni como más carne
que lloro cada vez menos
que nunca volví al cementerio
que vivo sola con mi gata
que sufro por amor.
Que no estás para escuchar.
Que creo haber olvidado
tus olores.
Que sólo queda esa permanencia
sutil
en los objetos.

Poema x poema y el mundo quedará alzado

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No todas las heridas se vuelven perla

Desde ese verano hasta el verano del siguiente año, viví en una habitación que parece la concha de una almeja. ¿Que cómo lo pasé? No hice nada. Sólo respiré sin hacer nada, absolutamente nada. Inhalación y exhalación. Cuando, sin hacer nada, no hago más que respirar, la ventanilla de mi nariz no se diferencia de la ventanilla de la nariz del vacío, mi inhalación es la exhalación del vacío y mi exhalación la inhalación del vacío… Claro que también suspiré. ¡Suspiros! Cada vez que suspiraba, también el vacío se entristecía suspirando largamente. ¿Quién habría sido capaz de alegrarse de mi tristeza? En una habitación que parecía la concha de una almeja viví de la respiración y el silencio. Pensando en que, al pudrirse la herida, la flecha venenosa también se eliminaría. 

En una habitación que parece concha de almeja,
en Autobiografía del hielo, de Choi Seung-Ho.
Traducción Kim Un-kyung. Editorial Bajo la Luna.