Nueva recomendación: New Pompey

En New Pompey, Horacio Convertini la rompe. La novela cuenta la historia de Cali, un periodista que vuelve a su barrio, a la casa donde se crio, cuando mueren sus padres.

En ese ambiente fantasmal, representado en la casa, en las estufas, en los frascos de perfume, el olor de ellos, el protagonista asiste a una realidad concreta: dejar de ser hijo. Ante esta desolación, sumada a los conflictos no resueltos con sus padres y la separación de su novio, sólo puede sacarlo de allí una aventura o una pesadilla.

9789876095686Lo que sucede a continuación gira en torno a eso, sus personajes también. El Chino, por ejemplo. Construido por capas, en dimensiones oscuras, viene a salvar a Cali proponiéndole algo descabellado: afanar el club del barrio. Otros personajes llenan la escena y como pasa en las novelas bien construidas vienen a hablarnos de él. Llegamos a partir de ellos a conocer más a Cali, al lugar de dónde salió y comprender por qué escapó cuando lo hizo.

Como en otras de sus obras, Convertini retoma la relación con una madre que espera otro futuro para su hijo, los amigos, la prostitución, el barrio y logra que el camino del narrador sea un camino hacia la comprensión. Asistimos a la búsqueda de un entendimiento. No sé si el escritor haya logrado, al terminar la novela, entender algo más acerca de la condición humana, no sé si todos los lectores que lean esta novela lo harán, yo sé que el capítulo del padre dejó en mí una pregunta, que ahora me toca responderla y eso para mí es literatura.

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Recomiendo dos libros de poesía

Ambos pertenecen a la editorial Viajero Insomne, los leí el año pasado y por esas cosas del día a día no llegué a comentarlos. Tampoco es que hoy tengo mucho tiempo, así que seré breve, diré: Si te gusta la poesía, leelos.

Y como para muestra bien vale un glotón, acá un poema de cada:

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HAY UN ECO QUE VUELVE DESDE EL AGUA Y REBOTA EN LAS PAREDES

como gorrión caído luchando por salir de la maceta

una centrífuga de frases dichas al pasar

que no siempre alcanzan la conversación

como si estuvieran ahí para armar por años

un rompecabezas y cada día un pieza nueva

llegara con el viento y la voz cambiada

casi un susurro, para perderse al fin

esfumarse, entre la niebla bajando

sobre pequeños botes que cruzan lo negro del río.

(Pequeños botes cruzando lo negro del río- Martín Vázquez Grillé)

lugano-1-y-2

Mis padres me usaban de burro de carga

hablando mal, el uno del otro.

Me tocaba transportar material radioactivo

y el líquido espeso de las conversaciones

se filtraba en su goteo

pero a mí no me importaba convertirme

en un burro fluorescente

brillando en medio de la noche.

(de la serie “Lugano 1 y 2”- Patricio Foglia)

Chile celebra la Unión Civil y la vida de Lemebel

(Columna Radio Ciudad. Séptimo Día. 01.02.2015)

Esta semana se produjeron dos hechos significativos para la militancia LGBT en Chile. La muerte del escritor y militante, Pedro Lemebel, y la aprobación en el Senado de la ley de Unión Civil que reconoce derechos y obligaciones para personas, sin importar el sexo, que convivan. Si bien no incluye filiación, con lo cuál parejas del mismo sexo siguen sin poder tener los mismos derechos que las otras parejas, en Chile el Movilh, principal agrupación LGBT, lo tomó como un avance hacia el reconocimiento de derechos para personas del mismo sexo que conviven y – aseguran- el puntapié inicial para llegar a la Ley de Matrimonio igualitario que en Latinoamérica sólo tienen Brasil, Uruguay y Argentina. Yo digo, que pidan más.

Unos días antes, el 23 de enero, falleció Lemebel de un cáncer de laringue, a los 62 años. Para quienes no lo conocen, fue un excepcional cronista y poeta chileno que logró cruzar obra y militancia LGBT como forma de existencia. Cada vez que Pedro Lemebel participaba en un festival, tenía presencia en una lectura, en la presentación de un libro, aparecía con un punto de vista comprometido que se salía de lo esperado, incluso de lo políticamente lgbt esperado. Fue un escritor que construyó a sus lectores desde su identidad de gay latinoamericano pobre.

Estamos hablando del hijo gay de un panero chileno que nació en los ´50, vivió en un barrio marginal y terminó dando conferencias en Universidades como Harvard y Stanford. Y más allá de esas conferencias y esas universidades, o los premios, estamos hablando de un escritor que logró retratar la homosexualidad chilena en una sociedad, que por supuesto, cerca de los ´70 y ´80 le daba la espalda a ese mundo y aún hoy lo hace en su legislación.lemebel

Empezó a publicar luego de que lo echaron por gay y por rojo de las escuelas donde daba clases de arte. Su primer libro fue “La esquina es mi corazón”. Pero la obra que lo hace más conocido fue la que publicó en 1996: “Loco afán, crónicas de sidario”. Ese libro se editó primero en Chile y luego en 1999 por Anagrama en España, con la ayuda de su amigo Roberto Bolaño. Es un libro que recopila historias sobre el virus del HIV y sobre el SIDA en América Latina. Allí podemos leer a personajes como la Loba Lamar, la Chumilou y la bella carta a Lyz Taylor o los perfiles de Joan Manuel Serrat, Raphael y Rock Hudson, llenos de delirio y verdad.

En 2001 publicó su primera novela “Tengo miedo torero”, que cuenta una historia de amor durante la dictadura de Pinochet, año 86. Al poco tiempo, Lemebel recibió la Beca Guggenheim. Luego publicó dos libros de crónicas: “Zanjón de la Aguada” y “Adiós Mariquita Linda”, donde retrató al mundo gay de distintas clases sociales de Santiago de Chile.

Lemebel criticó muchas veces al estereotipo homosexual, blanco, adinerado. En su texto “Crónicas de Nueva York, Bar stonewall”, muestra cómo no encuentra su lugar dentro del movimiento lgbt internacional, y en esa falta, la necesidad de construir la identidad latinoamericana no heterocentrada. No era fácil agarrarlo. Como un pez aceitoso buscaba su lugar y al hacerlo creaba lugar para muchos otros. En esa búsqueda, fue que escribió textos sumamente importantes para la posteridad, como lo sería “Manifiesto. Hablo por mi diferencia“, un texto que lee en medio de una reunión de izquierda donde pregunta cuál será el lugar de la homosexualidad en el movimiento.

¿Tiene miedo que se homosexualice la vida?
Y no hablo de meterlo y sacarlo
Y sacarlo y meterlo solamente
Hablo de ternura compañero
Usted no sabe
Cómo cuesta encontrar el amor
En estas condiciones
Usted no sabe
Qué es cargar con esta lepra
La gente guarda las distancias
La gente comprende y dice:
Es marica pero escribe bien
Es marica pero es buen amigo
Súper-buena-onda
Yo no soy buena onda
Yo acepto al mundo

Arriesgado, intenso, certero, se fue Pedro Lemebel dejando un enorme camino en las letras y en la representación de un mundo que ya no existe, pero que sin duda, él ayudó a retratar de manera más amplia.

Así lo despidieron, bailando:

Nada se opone a la noche, Delphine De Vigan

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(Columna Radio Ciudad. Séptimo Día. 25.01.2015)

Más de un millón de personas en el mundo leyeron este libro que lleva un gran título como anzuelo. Delphine De Vigan es una autora francesa bastante particular. Su estilo circula entre una especie de diario íntimo, biografía autorizada (porque así le gusta presentarlo a ella) y ficción. ¿Pero quién es esta mujer?

Es una francesa de unos cuarenta y pico de años que publicó su primera novela en 2009, “No y yo”. Luego, editó “Las horas subterráneas”. Pero la novela de la que voy a hablar hoy es su última novela que ganó cinco premios europeos prestigiosos (miren wikipedia, no me importa hablar de eso acá) y fue publicada por 20 editoriales extranjeras.

¿Por qué se convirtió en bestseller? Porque es una buena historia entre madre e hija. Una historia que viene a completar otro libro de ella que es “Días sin hambre” donde comienza a contar su vida pero cambia su nombre y los nombres de quienes la rodean. Acá no. Este libro comienza con el suicidio de su madre, en 2008 y va relatando cómo la autora en primera persona intenta reconstruir la vida de esa madre que ya no está y que dejó muchos agujeros, misterios, datos que nadie en principio quiere corroborar. Entrevista tíos, una abuela, primos, a su propia hermana y a su memoria. Así va armando la historia de quien fue su madre, pero además, y esto es lo más interesante, de la mujer por fuera de su madre. Las internaciones psiquiátricas, la enfermedad, el posible desencadenante de la locura que va a involucrar a toda su familia.

Sin buscar con esto perdonar a su madre, la autora busca poder dormir de noche y entender un poco más su propia vida.

Mujeres de muchos hombres, Ricardo Coler

(Columna Radio Ciudad 18.01. Séptimo Día)

A propósito de la gira del Papá Francisco por Asia, traje un libro que me parece interesante porque trae a colación uno de los problemas que la Iglesia católica siempre enfrentó y sigue aún enfrentando ¿Qué, cuál es? Su bastión: La familia. El concepto de familia como base del sistema de creencias y valores que predican.

Mientras que en el mundo occidental el foco está puesto en la aceptación de familias homoparentales, esto quiere decir familias compuestas por dos mamás o dos papás. En su gira Francisco se encontrará con otros tipos de conformaciones familiares como- por ejemplo- las familias compuestas por una mujer y varios hombres.

El libro que traje se llama Mujeres de muchos hombres y fue escrito por el periodista argentino Ricardo Coler (tal vez lo conozcan porque es fundador y editor de la revista La mujer de mi vida). No es el primer libro donde Coler se mete a investigar el rol de la mujer en otras culturas. También escribió El reino de las mujeres (2005), y Ser una diosa (2006).

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En este libro, Coler cuenta su viaje a Ladakh, un lugar cerca del Himalaya, donde la poliandria es oficial. En ese viaje se va reuniendo con diferentes familias e intenta hablar con las mujeres, las cabezas, de esas familias. En algunas casos lo logra y en otros fracasa. Pero qué es lo interesante de este libro.

En principio varios datos antes de hacer un análisis, las mujeres se casan con un marido y con varios de sus hermanos. Viven todos juntos. Ella va pasándose noche a noche de habitación o ellos van a la suya, dependiendo de la familia. La mujer tiene hijos con todos ellos y todos les dicen papa a los hombres de la casa. A veces una mujer cercana a los 35 años puede tener un marido de 45, otro de 35 y otro de 19.

Pero ¿por qué hacen esto? Las razones de las mujeres son claras. Cualquiera diría que es un sistema que hay que adoptar ya mismo. Yo no podría porque Lalo tiene sólo hermanas mujeres. Pero Cocó podría hacerlo con Diego y Esteban por ejemplo. En primer lugar porque se aseguran más entradas de dinero y además porque si alguno muere o decide irse su hogar no va a estar en peligro. Los hombres en general en esas zonas deben viajar para trabajar, es entonces también una forma de asegurarse que la mujer no le va a ser infiel.

Queda resolver ¿Por qué los hombres lo hacen? Bueno, porque quieren mantener su familia de origen y creen que es la mejor forma porque de otra manera, muchas veces pasa, que – dicen ellos- las cuñadas se pelean y la familia se dispersa.

La pregunta final que nos queda es: ¿Tendremos en un futuro una Iglesia católica lo obligadamente tan blanda e invertebrada que pueda no sólo aceptar sino acunar bajo su seno a este tipo de familias?

Poema x poema y el mundo acabará mujer

Siempre llevo poesía, cuentos o extractos de novelas para leer en el taller que doy en Vieja Guarida. Es la forma más fácil que encontré para hablar de ciertos temas, para ejemplificar qué relatos considero que fueron bien resueltos o incluso algo más simple como ¿qué es poesía y que no?

El martes pasado lleve autores norteamericanos de la corriente minimalista de las décadas del 60, 70 y 80. Leí poemas de Raymond Carver, Larry Levis, Stephen Dunn, pero lo que más gustó, ahí donde se frenó el martes fue con los poemas de la única mujer que leí: Susan Griffin. Acá les dejo dos poemas.

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TRES POEMAS PARA MUJERES
1
Este es un poema para una mujer que lava platos.
Este es un poema para una mujer que lava platos.
Debe ser repetido.
Debe ser repetido
una y otra vez,
una y otra vez,
porque la mujer que lava platos
porque la mujer que lava platos
no puede oír bien
no puede oír bien.
 
2
Este es otro poema para una mujer
limpiando el piso
que no oye del todo.
Un minuto de silencio
por la mujer que limpia el piso.

3
Y otro poema más
para la mujer que está en casa
con los niños.
Nunca la ves por las noches.
Quédate mirando a un espacio vacío
e imagínala allí,
a esa mujer con los niños
porque no puede estar aquí para hablar
por sí misma,
y escucha
lo que piensas
que ella puede decir.

 
RESPUESTA A LA PREGUNTA DE UN HOMBRE: “¿QUÉ PUEDO HACER POR LA LIBERACIÓN DE LA MUJER?”

Lleva un vestido.
Lleva un vestido que tú misma has hecho,
o has comprado en una tienda.
Lleva un vestido y bajo el vestido lleva elástico,
alrededor
de tus caderas y bajo tus pezones.
Lleva un vestido y bajo el vestido lleva una toalla sanitaria.
Lleva un vestido y lleva zapatos con tacos altos.
Lleva un vestido con elástico y una toalla sanitaria debajo
y zapatos de tacos altos en tus pies
y camina cuesta abajo por Telegraph Avenue.
Lleva un vestido con elástico y una toalla sanitaria
y zapatos de tacos altos por Telegraph Avenue
e intenta correr.
Encuentra un hombre.
Encuentra un hombre bueno que te gustaría que te pidiera una cita.
Encuentra un hombre bueno que te pedirá una cita.
Mantén tu vestido puesto.
Pídele al hombre bueno que te cita, que venga a cenar contigo.
Prepárale al hombre bueno una cena exquisita
que la cena esté pronta antes de que llegue
y tu vestido sea bonito y limpio y lleva una sonrisa.
Dile al hombre bueno que eres virgen
o que no tienes nada para evitar embarazarte,
o que te gustaría conocerlo mejor.
Mantén el vestido puesto.
Ve sola al cine.
Encuentra un trabajo.
Plancha tu vestido.
Lleva tu vestido planchado y prométele al jefe
que no quedarás encinta (en tu caso es predecible) y que te gusta
escribir a máquina
y sé sincera y lleva tu sonrisa.
Encuentra un trabajo o acógete al seguro social.
Pide prestado un niño y acógete al seguro social.
Pide prestado un niño y quédate en casa todo el día con el niño,
o anda a un parque público con el niño y lleva al niño
a la oficina del seguro social
y llora y di que tu hombre te dejó
y sé humilde y lleva tu vestido, tu sonrisa, y no repliques,
mantén el vestido puesto,
prepara cenas exquisitas,
aléjate de Telegraph Avenue,
y aún así, nunca sabrás
ni la mitad, ni en un millón de años.