Recomendaciones de Abril: Poemas

Dos libros de poesía, intercalados así:

– Casa de Viaje, de Natalia Monsegur. La editorial Viajera publicó el primer libro de poemas de esta poeta argentina- española que va relatando de manera muy lúdica su estadía en distintas parte del mundo. Lo hace con calidez y fuerza.

casadeviajetapa

Logremos un acuerdo
que siempre la verdad
sean pájaros
que me vas a curar
lo hondo de mi agua
que estamos juntos
en el pacto
que la convención es
creación nuestra
en los sueños tomada
y que no da miedo.

Extracto de “Despegar de un territorio desconocido”.

-La novela de la poesía, de Tamara Kamenszain. Adriana Hidalgo editora publicó la poesía reunida de la poeta argentina.

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Ya la acompañé a morir una vez
cuando mi hermano murió
leí en los ojos oxidados de ella
las secuelas de un llanto joven
y desde esa mirada canos prematura
dirigió un mensaje para mí por boca de mi padre
ahora sos todo lo que nos queda ahora sos todo
– ser todo me digo ahora ser todo era ser nada de nada- 
y solté rápido mi mano de la mano de ella
de la mano que mi madre había soltado de su hijo
y me dispuse a empezar la tarea
porque desde adentro al fondo de mi infancia
la muerte había cortado un libro. 

Tamara Kamenszain.

Nuevas recomendaciones

Si fuese lo que se dice “viva” aprovecharía los cuatro libros que leí en vacaciones para ir tirándolos en el eblogtxt de a poco. Estaríamos cubiertos por un mes más o menos, ustedes lectores y yo blogger. Pero toda lógica mercantilista sale expulsada en este espacio donde nadie me paga y soy feliz. Lo lamento, van las cuatro, posología a cargo de cada uno:

– Que empiece la fiesta, de Niccolo Ammaniti (Italiano). Una novela muy graciosa que se lleva puestos estereotipos como la fama, el mundo de las sectas satánicas, de la mafia, del periodismo e incluso el mundo de la literatura. Sasá Chiatti es un multimillonario que quiere organizar la fiesta del siglo. En esa fiesta se encontrarán un escritor estrella (cualquier parecido con Alan Pauls es pura coincidencia), y el maestro de una secta satánica que – como tuvo mellizos- no viene pegando ninguna orgía ni sacrificio bueno. Una recomendada, sin duda.

– Últimos juegos, de Raúl Brasca (Argentino). Once cuentos con buen nivel todos. No me gustó “Mariana, Sarahbán y los microbios” donde Brasca utiliza un recurso que le queda mejor a la microficción que al cuento, pero me gustó mucho mucho “Las cosas nunca salen como uno quisiera” y “Últimos juegos”. Varios de los cuentos se centran en la relación de levante, amorío entre mujer y hombre. Brasca es uno de los buenos cuentistas argentinos.

– Baile con Serpientes, de Horacio Castellanos Maya (Hondureño). Una limadez total, como pocas veces leí. Un hombre desempleado, conoce a un vagabundo que vive en un auto abandonado en la calle. Lo mata y ocupa su lugar. Entonces descubre que el hombre vivía con unas serpientes y entabla amistad con ellas. Empiezan a atacar con ellas a toda la ciudad hasta que se enamora de una de las serpientes… yyy si hasta acá te dieron ganas de leerla, te vas a divertir, sino seguí de largo…

– Estupor y temblores, de Amélie Nothomb (Belga).  Segunda novela que publicó la belga que nació en Japón porque su padre era diplomático. Retrata la historia de una joven occidental cuyo primer trabajo es dentro de una empresa japonesa. Es una novela simple, precisa y divertida. Retrata aspectos del mundo oriental y padecimientos abusivos que todos pasamos en los primeros trabajos. Me gusto.

Astor Piazzolla, la mejor biografía según @zanoni

Astor Piazzolla tenía 14 años cuando en 1935 sus padres le prohibieron viajar junto a Carlos Gardel y su troupe hacia Colombia. El jóven Astor vivía en New York junto a su familia y había conocido al zorzal mientras filmaba la película “El día que me quieras”. Astor hizo un pequeño papel en la película y sorprendió a Gardel con su talento musical. Se convirtió en una especie de secretario privado, guía turístico y traductor del ídolo popular argentino durante sus días en Manhattan. En una escala de aquel viaje, Gardel y el resto de los pasajeros murieron tras un choque de aviones en el aeropuerto de Medellín.

La historia, el destino, la casualidad, la suerte, el azar, vaya uno a saber, quiso que Piazzolla no viajara y se salvara para, años después, convertirse en uno de los músicos y compositores más importante del mundo.

Nonino, el padre de Astor, le había tallado una figura de madera a Gardel, que Piazzolla hijo se la entregó antes del fatídico viaje. Misteriosamente, esa figura sobrevive al accidente y aparece, muchos años después y chamuscado por el fuego, en una tienda de venta de cosas usadas en Manhattan. El negocio quedaba a apenas dos cuadras de la casa de la infancia de Astor, donde Nonino lo talló con paciencia. Tenía un cartelito que decía: “objeto perteneciente a un popular cantante argentino” y se vendía a diez dólares. Un amigo de Piazzolla lo vio y se quedó petrificado. Al otro día lo fue a comprar para regalárselo a Astor y ya no estaba.

La enorme y excelente biografía “Astor Piazzolla, su vida y su música” (El Ateneo) de María Susana Azzi y Simon Collier cuenta a un ritmo vertiginoso esa y otras cientos de anécdotas del compositor de “Adios Nonino”. Su infancia durante los difíciles años 30 en New York, su regreso a Mar del Plata, sus primeros pasos como arreglador con el bandoneon. Ya en Buenos Aires integrando el “banco de suplentes” de la gran orquesta de Anibal Troilo, su gran maestro e ídolo. Y relata con minuciosidad, como Piazzolla, influenciado por la música clásica y el jazz, empieza a torcer el rumbo del Tango local renovándolo y, luego, cambiándolo para siempre. Piazzolla es un osado y un provocador. Disfruta de ese rol, se inventa a sí mismo y pincha a los “dinosaurios” amantes del Tango de los años 20 y 30. Le mete a su música instrumentos propios de otros géneros y muchos no lo entienden. “Eso no es tango”, lo sacudían. El se enojaba, pero disfrutaba. Usaba a los medios para provocar. Atilio Estampone dijo que no entendía sus composiciones y Astor empezó a llamarlo “Espantone”.

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Sobre la última novela de Amélie Nothomb

Terminé de leer Una forma de vida, la última novela de Amélie Nothomb, regalo de mi amiga @mmgarciascarano. La historia comienza cuando a la escritora le llega una carta del frente de Irak. Un soldado norteamericano llamado Melvin Mapple le escribe diciéndole que leyó todas sus novelas y que necesita su ayuda. Tiene una enfermedad que padecen muchos soldados en la guerra. Es el año 2008. La escritora le contesta y en cuestión de meses desarrollan una relación muy cercana.

No quiero revelar la enfermedad ni ninguna otra parte de la historia, con esto es suficiente, pero por favor, si la leen presten mucha atención a Sherezade. Las pág. 25 y 26, son de una dulzura tremenda, agobiante. Tiene, además, un trasfondo político interesante y una mirada acerca del oficio de escribir.

Recomiendo la novela, me gustó mucho. Es muy sincera.

versos que le faltan a la nieve

miro mis versos, la parte peligrosa de la nieve, 

copos blanquecinos que lentos caen

y se adhieren a mis extremidades transparentes. 

miro estos versos que le faltan a la nieve, 

banderas de aliento de los hombres que marcharon al vacío.

Qué lindo es encontrar un libro de poemas maravillosos. De esos que no existen, que uno quisiera encontrar, que viven en un suspiro. Es el caso de Esteparia, el libro de Natalia Litvinova. Bielorusa que vive en Buenos Aires desde hace una década. Su libro es perturbador, de belleza y de miedos.

su web: www.animalesenbruto.blogspot.com

Foto: Laura Makabresku.

Conversaciones con Andrés Rivera

Terminé de leer este libro que es una larga entrevista al escritor Andrés Rivera.

El libro te permite conocer la historia de por qué cambio su nombre, sus inicios en la literatura, la familia y la Buenos Aires en la que creció. Para el que le interese conocerlo más, el libro vale la pena. Ahora, personalmente me dejó gusto a poco. Creo que Rivera nunca sale de su personaje, que las autoras no logran quebrarlo. Y no digo quebrarlo en el sentido de emocionarlo, digo, sacarle algo más. Sólo logran entrar en los espacio que él permite siempre que es entrevistado.

Es verdad que Rivera es un tipo complejo para entrevistar, pero si es un libro dedicado a él, deberían haber ido por más.

Ribak, Reedson, Rivera. Conversaciones con Andrés Rivera. Autoras: Lilia Lardone y María Teresa Andruetto. Editorial: Ediciones de la Flor.

Un buen libro de cuentos, que no es poca cosa

Con Samanta Schweblin empecé por el final. Lo primero que leí fue Pájaros en la boca, su segundo libro de cuentos. Luego, el año pasado compré El núcleo del disturbio, pero recién lo terminé este fin de semana. Se me había traspapelado entre la montaña que crece sobre mi mesa de luz.

Grata sorpresa me llevo al descubrir un libro de cuentos tan intenso y auténtico. Me gustó mucho. Sobre todo me llevo dos cuentos, de esos que se impregnan y luego los contas por ahí, como si fueran amigos o anécdotas cercanas. Ellos son Matar al perro y Adaliana.

Lean a Samanta, no sé verdaderamente a qué persona podría no gustarle su literatura. Les dejo Matar al perro, cuento que está subido en su web.

El Topo dice: nombre, y yo contesto. Lo esperé en el lugar indicado y me pasó a buscar en el Peugeot que ahora conduzco. Acabamos de conocernos. No me mira, dicen que nunca mira a nadie a los ojos. Edad, dice, cuarenta y dos, digo, y cuando dice que soy viejo pienso que él seguro tiene más. Lleva unos pequeños anteojos negros y debe ser por eso que le dicen el Topo. Me ordena conducir hasta la plaza más cercana, se acomoda en el asiento y se relaja. La prueba es fácil pero es muy importante superarla y por eso estoy nervioso. Si no hago las cosas bien no entro, y si no entro no hay plata, no hay otra razón para entrar. Matar a un perro a palazos en el puerto de Buenos Aires es la prueba para saber si uno es capaz de hacer algo peor. Ellos dicen: algo peor, y miran hacia otro lado, como si nosotros, la gente que todavía no entró, no supiéramos que peor es matar a una persona, golpear a una persona hasta matarla.

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