Unos días en el Brasil, Adolfo Bioy Casares

En 1960, Bioy Casares fue invitado a un congreso de escritores en Brasil. Allí nació este diario, casi inhallable hasta hoy, en el que conviven presencias literarias (Moravia, Caillois, Graham Greene) con fantasmas amorosos, detalles cotidianos y la visita a Brasilia. Una pequeña exquisitez para reencontrarse con Bioy y descubrir un raro episodio de su vida.

La gente de editorial La Compañía, de la cuál soy totalmente fan, me lo mandó y lo devoré en un rato. Leo en su prólogo que el diario de este viaje se publicó originalmente en febrero de 1991 en Grupo Editor Latinoamericano (Buenos Aires),  con una única tirada de trescientos ejemplares fuera de comercio, regalados por el autor a sus amigos. De modo que esta segunda edición es la primera realmente accesible para el público.

Subrayados varios:

– En la Argentina, cuando hace frío, hablan de que llegó una masa de aire polar; aquí (en Brasil), una masa de aire de la Argentina.

– Observación: A nadie (no sólo en Brasil, en cualquier parte) interesan las noticias que de sí da el interlocutor. Contesto: “No, mañana vuelvo a Buenos Aires”. Al rato se despiden de mí: “Entonces nos veremos en el avión a Brasilia”, me dicen.

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Ejércitos de la oscuridad

Recomiendo hoy a Silvina Ocampo. Sudamericana publicó el año pasado una recopilación de anotaciones que se encontraron de la escritora, esposa de Bioy Casares, íntima de Borges y hermana menor de Silvina. Una escritora y pensadora extraordinaria opacada – tal vez- por su mismo entorno. En la familia Ocampo, la elegida era Victoria y por su forma arrolladora y moderna de vivir lograba que todas las miradas estuvieran puestas en ella, aunque no tuviera el talento en la escritura que sí tenía su hermana Silvina.

ejercitos-de-la-oscuridad-silvina-ocampo Les dejo algunas frases del libro, más una idea de cuento:

-La música se compone de infinidad de recuerdos que nos obligan a ser excesivamente injustos con ella.
-¡Qué melancólicos o radiantes son los días que se equivocan de estación!
-En algunas personas queremos a otras; en otras no queremos a nadie , ni a esa persona.
-Tendríamos que aprender los encantos de la mala suerte.

“Otro argumento: Una mujer quiere hacerse violar. Busca diferentes vestimentas que podrían ser provocativas, busca lugares que podrían ser propicios, inútilmente. Cada vez que sale en sus incursiones nocturnas con un nuevo atuendo, vuelve defraudada. Al día siguiente lee invariablemente en alguna revista o diario la noticia que en alguna parte del mundo una mujer con su comportamiento y su vestimenta ha provocado a uno o varios hombres que la han violado. Los detalles de las noticias concuerdan exactamente con los atuendos, lugares, actitudes que adopta la protagonista cada vez que sale en busca de una violación. Finalmente, cansada de tantas decepciones, busca otra indumentaria: se viste como un hombre y sale a la calle. Una patota de jóvenes la viola y la mata en un terreno baldío. La noticia, que ella esta vez no leerá, sale a la mañana siguiente en el diario…. Este cuento le parece obsceno a A. (Adolfo Bioy Casares) o que puede resultar pornográfico una vez escrito. Es muy posible, pero no me preocupa. Uno procrea sin mayores convenciones. Si un recién nacido tiene cola de cerdo o cuernos de ciervo o cara de enano, la madre llora pero no puede impedirlo”.