El mismo libro

Llora, Alegría es la historia de una chica que, a pesar del brutal entorno en el que transcurre su infancia, no puede llorar. Su padre es un golpeador que vende dentaduras postizas de segunda mano, su abuela desvalija muertos y su madre muere tempranamente. Hasta que un día Alegría llora por primera vez, pero sus […]

Confieso: Mi libro preferido es…

Tenía 15 años cuando lo leí por primera vez. Esa experiencia no se repite, la primera vez es la primera vez. Luego pueden venir otras lecturas hasta mejores, como en el sexo, pero la primera no se repite. Recuerdo los momentos en los que me sumergía en la cama, sillón, colectivo o banco de la escuela para meterme en el mundo que la española Cuca Canals había creado. Como lo adelanta su título Llora, Alegría fue el libro que más me hizo llorar y reir. Recuerdo sentir mi cara bañada en lágrimas, los ojos hinchados y las carcajadas tremendas en las que estallaba.

Llora, Alegría es la historia de una chica que, a pesar del brutal entorno en el que transcurre su infancia, no puede llorar. Su padre es un golpeador que vende dentaduras postizas de segunda mano, su abuela desvalija muertos y su madre muere tempranamente. Hasta que un día Alegría llora por primera vez, pero sus lágrimas no son comunes, son lágrimas de oro. Esto que en un principio parecía ser algo bueno, va cambiando…

Pasaron un par de años y cuando quise volver al libro, ya no estaba en mi biblioteca. Alguien lo había prestado… Busqué Llora, Alegría durante años, realmente, fueron cinco o seis años. Cada vez que entraba en una librería preguntaba por él. Lo hice buscar por libreros y nada.

Hasta que una tarde encontré por Internet una librería en Belgrano que lo tenía. Hice la compra virtual, llamé para comprobar que fuera cierto y esperé a que se hiciera mi horario para salir del trabajo y poder zambullirme en su búsqueda. Quedaba la duda de que efectivamente fuera, porque no había fotos. Recuerdo perfectamente esa tarde. Una vez adentro, la dueña de rulos pelirrojos desteñidos me puso el libro en las manos, me lo llevé al pecho cerrando los ojos y sonreí. Sólo noté que mi reacción había sido desmedida cuando la mujer me dijo: “El sueño de cualquier escritor”.

Ese mismo día lo empecé a leer, con miedo de cambiar mi parecer, no sucedió.  Hace tres años que aquel libro está en mi mesa de luz, a pesar de las mudanzas y sus competidores. Pero la historia no termina acá. Obsesivamente, a partir de haberlo recuperado y con la angustia de que me costó sólo unos pesos, comencé a buscar más libros. Sólo pensar que podía estar en una mesa de saldo o en algún sotano olvidado me partía el alma.

Hoy tengo ya cinco libros de Llora Alegría, la misma edición, pero cada uno de ellos tiene una tonalidad distinta en sus hojas, producto de sus distintos orígenes y manos. También decidí buscar a la escritora y entrevistarla.

Creo que mi primer mail la asustó porque tardó mucho en contestarlo. Volví a insistir porque no me gustan los “no” y contestó! Intercambiamos varios mails  hasta esta entrevista que comparto con ustedes:

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