Diario de Poesía

Buscando mi Perfil del domingo, encontré Diario de Poesía, una revista semestral repleta de buenas entrevistas, y sobre todo buenos poemas. En este número encontré: Una vieja y linda entrevista a Henri Michaux, Cartas de Osvaldo Lamborghini a Fogwill, una nota sobre Samuel Beckett, otra sobre Jack Kerouac, poesía jóven de EEUU, también algo de poesía austríaca, china y todo sobre el festival de Rosario del cuál me perdí todo!

Los invito a comprarla! Cuesta 18 pesos, pero lo vale. Lamentablemente su web no es buena. Pueden visitarla: Diario de Poesía. Les dejo mi selección, un poema de Paula Jiménez, La vuelta 15:

Me invitaste a comer ni bien volví.
Yo estaba muy nerviosa
¿qué contarte después de tanto andar? ¿por dónde
comenzar ese relato tan extenso
y hacer que eso te importe? De todos modos
me sentí entusiasmada, quería conocer tu nueva casa
y ver la cara de tus hijos.
Era un día de lluvia, así que nos sentamos
en la mesa del living comedor
y cenamos un plato japonés que me llevó a pensar
en los desplazamientos, que son tan relativos.
Japón, esa isla lejana, estaba más cerca para mí
que vos y sin embargo
esa extrañeza me terminó gustando. Entonces te narré,
sin darme cuenta, una anécdota antigua: una vez
me había perdido en la montaña cuando ya anochecía.
Sentí un miedo tremendo como si la montaña
fuera un animal que al caer el sol
abriría su boca y me devoraría. De pronto,
estando ya en el limite de la desesperación,
encontré la salida y descendí
por un camino simple. Tus hijos me miraron
como se mira a un tío que trae las noticias de otro mundo,
pero no era otro mundo, sino el mismo
y aquel terror no tenía punto de comparación
con el que sentí alguna vez, hace mucho, al creer que te perdía.

Imágen: Julian Varde.
Anuncios

¿Por qué hablo bien de Fogwill, si él hablaba mal de mí?

Me gustó lo que escribió Martín Kohan sobre su relación con Fogwill para Eterna Cadencia. 

fogwill

¿Por qué hablo bien de Fogwill, si él hablaba mal de mí? La pregunta me fue formulada la otra tarde, de la manera más generosa y desprendida, en el curso de una conversación entablada durante un encuentro casual en un café. Me pareció que daba una buena respuesta a esa pregunta, pensé que había dispuesto mis mejores razones con aceptable claridad. En resumen: que me expliqué. Y sin embargo, un rato después, ya lejos de la conversación y del lugar donde se produjo, el asunto volvió a mí. Me propuse apartarlo y persistió; si trataba de escaparle, me alcanzaba. Y fue eso lo que me llevó a considerar que, contrariamente a mi primera impresión, no había contestado bien, que mi respuesta no me dejaba conforme. Tal vez por la siguiente razón: porque en ella faltó la palabra miedo. Y faltando esa palabra, así sea murmurada, sentí que no había dicho, a mi pesar, la verdad entera.

Lo que contesté es todo cierto: que hablo bien de muchos textos de Fogwill porque admiro muchos textos de Fogwill (“La larga risa de todos estos años” no deja de perturbarme, Los pichiciegos no deja de impactarme, “Los pasajeros del tren de la noche” no deja de conmoverme, La experiencia sensible no deja de interesarme, Los libros de la guerra no deja de interpelarme, etc.). Y es cierto lo que agregué, que me parece que lo que no dije mientras Fogwill estaba, no puedo ni debo decirlo ahora, que no está (¿me confundo o mencioné, algo al pasar, a los que le roban anillo y monedas a Francisco Real en “Hombre de la esquina rosada” de Borges, aprovechando que está muerto y ya no puede defenderse?). Debí decir además, pero no recuerdo si dije, que si me mostré agradecido durante el tiempo en que Fogwill prefirió hablar bien de mí, habría sido mezquino y torpe cambiando mi tesitura tan sólo porque él había cambiado la suya.

Del miedo no hablé. Lo del miedo no lo dije. Sé muy bien de la enorme generosidad de Fogwill, entre otras cosas, porque me la dispensó durante cierto tiempo. Pero me daba miedo incluso entonces, me daba miedo incluso así. Una vez comí con él y dos de sus hijos en una pizzería inesperada y constaté su don para el afecto; pero también esa noche me dio miedo. Y sus invectivas más feroces, porque eran lúcidas en su acidez y divertidas, me hacían reír a menudo; pero no era sin miedo que me reía.

Leer más »

Vera Fogwill, sobre la muerte de su padre

Cuando casi adolescente empecé a escribir, nada casualmente Fogwill se quitó el Rodolfo Enrique y el Quique y pasó a ser, no sé cómo, sólo Fogwill para todos, incluso para mí. Una manera egocéntrica de saber que todo le pertenecía a él. Incluso los Fogwilles de Devon en su sangre y toda raza o estirpe menor que le sucediera. A mí me queda pensar si podré seguir siendo Fogwill, más allá del absurdo título de condesa que heredé. Si debo firmar simplemente así, como hubiese querido él, o debo cambiarme el nombre definitivamente por el seudónimo literario con el que desde hace años escribo.

Ser la hija de Fogwill es como el poema que escribí el otro día sobre Borges que titulé “Las pobres hijas de Borges”, en alusión a lo que no tuvo y a lo que, si hubiera tenido –una hija que escriba–, le habríamos dicho todos: “Pobre hija de…”. Es intentar ser actor siendo hijo de Vittorio Gassman, intentar hacer cine siendo hijo de Ozu, intentar ser meditativo siendo el hijo de Osho, intentar ser persona siendo el hijo de un animal.

Leer más »

Entrevistas a Fogwill para elegir

Ya está desgrabada la primera parte de la entrevsita a Fogwill que organizamos por el Día del escritor.

Además, le hicieron una nota en TVespaña que se puede ver AQUÍ.

El programa de Canal (a) donde también fue entrevistado saldrá los siguientes días:

jueves – 2:00 – 7:00 (previo a Argentina- Corea del Sur)- 13:00 – 18:00 – 23:00
Sábado – 1:30 – 11:30 – 20:30
Domingo – 13:00 – 21:30

… Ahora, si esto no es servicio, el servicio dónde está??

Festejamos el día del escritor

El 13 de junio es el día del escritor y en Eterna Cadencia se festeja un día antes.

día del escritor

Este sábado, 12 de junio, desde las 17.00 festejamos el día del escritor en Eterna Cadencia. El encuentro comenzará con la música de Nunca Taxi –la banda que nos acompañó en nuestra Maratón del Martín Fierro el 25 de Mayo– y a las 18.00 (puntual) vamos a contar con la presencia de Rodolfo Fogwill que participará de una entrevista pública.

Gracias : ABCcultural y a 100 Volando, Ñ.

F5 a Fogwill

Actualizando… Hoy leo en Elpais.com una entrevista a Fogwill donde cuenta que tiene tres novelas entre manos.

A dos las estoy escribiendo, a la otra la tengo terminada pero no me satisface y siempre pienso que si pudiera corregirla y reescribirla como si fuera un idiota, a lo mejor me gano un Premio Herralde“.

Sobre sus Cuentos Completos, que Alfaguara publicó este mes, cuenta:

Son los cuentos que yo quería escribir: dicen algo de mi relación con la lengua y con la literatura. Cuando yo asumí a Borges como paradigma ya sabía que no iba a ser Borges. No fui un paso más allá. No descubrí nada. Pero exploté bien la oportunidad“.