Las cosas que pasaron en Baja Libros

Ya se puede descargar mi libro “Las cosas que pasaron” de BajaLibros!! La edición en papel se agotó y hasta que no salga la nueva tirada por Editorial Hdj (saldrá en mayo), solamente se podrá comprar acá… Compartan, regalen, disfruten. Llenemos los días de poesía, no puede salir mal ✿

Este es el link: http://www.bajalibros.com/Poesia/Las-cosas-que-pasaron-Gabriela-Larralde-eBook-790504#

 

Captura de pantalla 2014-04-17 19.28.24 No quiero dejar de hacer un comentario, la gente del portal aceptó que yo ponga el precio del libro. Sale menos de la mitad de lo que cuesta el libro de papel en librerías, como siempre sostuve que tiene que salir un libro digital. Estoy contenta de que se pueda bajar por 30 pesos. Alegría!

Anuncios

¡Las cosas que pasaron sale en noviembre!

Me avisan de Editorial Hdj que esta semana entra a imprenta Las cosas que pasaron, mi libro de poesía. Estará en librerías a principios de noviembre, ¡Qué alegría!

Aprovecho para agradecer a Pablo Ramos sus palabras para la contratapa y su enorme amistad. Aquí sus palabras:

“Las cosas que pasaron es un libro aparentemente liviano, un libro de poemas casi domésticos que se van metiendo como una pastilla sublingual hasta drogarnos tierna y corrosivamente. Su lectura me dio muchísimo placer, y me lleno de esperanza frente a lo que se viene de Gabriela. Sé que tiene un libro de cuentos formidable ya impreso en un avanzado borrador, sé que lleva una novela imprescindible aún lejos de las palabras, allá arriba, en los cielos de su cabeza. Festejo este libro que me hace feliz y espero que a usted, lector, le pase lo mismo”. Pablo Ramos.

Imagen

De encaje

“Alejate de la mujer rencillosa y habladora, la mujer debe callar y sonreir”. Eso le habían dicho, lo había escuchado, pero lejos de ponerlo en práctica movió su mano para desabrocharle el corpiño negro de encaje. Ella había pasado por todos los estados esa noche. Había llorado, gritado, reído, lo había empujado, mordido y recién ahora lo miraba con algo que no era cariño, ni ternura, más bien era el gesto de una araña que próxima a engullir a su presa, permite que – antes-  la fecunde.

G.L.