Mi perra Tulip de J.R. Ackerley

Le dí un par de vueltas a este libro. Primero al comprarlo. No voy a negar que me parecía tonto comprar un libro sobre la historia de una perra y su dueño. Me estimuló que César Aira escribiera la contratapa y decidí comprarlo.

La historia tiene un eje interesante, además de relatar la relación entre ese dueño inexperto y su primera mascota, una perra de raza alsaciana terca y fiel, se centra en las experiencias que viven en torno a la sexualidad del animal. La historia comienza a tomar forma con el primer celo de Tulip y las complicaciones que esto implica.

Es un lindo libro para personas que hayan tenido o tengan una perra, al resto no se lo recomendaría, porque por momentos puede volverse un poco pesado. Sin embargo, aquellos que pasamos por algunas de las situaciones que Ackerley describe con exactitud podemos disfrutar la lectura.

Personalmente, me sentí identificada en varios momentos. Recordé la verguenza innecesaria que te hacen sentir los vecinos en la plaza del barrio cuando llevas a tu perra en celo sin darte cuenta. Pareciera que sos la única idiota en el mundo entero que no puede evidenciar algo tan claro (les aviso que para algunos de nosotros no es TAN evidente y eso no significa que seamos malos dueños).

Recuerdo también que me sentí muy triste cuando el veterinario dijo que era preferible que Gwen no tuviera cría ya que era riesgoso para su salud. Y podrán decir que es una tontería pero cuando se le hinchan los pechos y se esconde con un juguete en su cucha durante días en otro de sus embarazos psicológicos, no es tan claro ese concepto de “tontería”.

Tulip y Gwen, yo creo que se hubiesen llevado bien…

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