¿No me responderás algún día?

Pero tal vez tu persona se ha vuelto como un aire del tiempo de la nieve, que entra por la ventana, que uno cierra, presa de escalofríos o de un malestar precursor del drama, como me ha ocurrido hace algunas semanas. El frío se echó de pronto sobre mis espaldas, yo me cubrí precipitadamente y me volví cuando eras tú quizás y la más cálida que pudieras darte, esperando ser bien recibida; tú, tan lúcida, no podías expresarte de otra manera. Quién sabe si en este mismo momento no esperas, ansiosa, que yo por fin comprenda, y vaya, lejos de la vida donde ya no estás, a reunirme contigo, pobremente, pobremente, es verdad, sin medios, pero nosotros dos aún, nosotros dos…

Henri Michaux.

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Diario de Poesía

Buscando mi Perfil del domingo, encontré Diario de Poesía, una revista semestral repleta de buenas entrevistas, y sobre todo buenos poemas. En este número encontré: Una vieja y linda entrevista a Henri Michaux, Cartas de Osvaldo Lamborghini a Fogwill, una nota sobre Samuel Beckett, otra sobre Jack Kerouac, poesía jóven de EEUU, también algo de poesía austríaca, china y todo sobre el festival de Rosario del cuál me perdí todo!

Los invito a comprarla! Cuesta 18 pesos, pero lo vale. Lamentablemente su web no es buena. Pueden visitarla: Diario de Poesía. Les dejo mi selección, un poema de Paula Jiménez, La vuelta 15:

Me invitaste a comer ni bien volví.
Yo estaba muy nerviosa
¿qué contarte después de tanto andar? ¿por dónde
comenzar ese relato tan extenso
y hacer que eso te importe? De todos modos
me sentí entusiasmada, quería conocer tu nueva casa
y ver la cara de tus hijos.
Era un día de lluvia, así que nos sentamos
en la mesa del living comedor
y cenamos un plato japonés que me llevó a pensar
en los desplazamientos, que son tan relativos.
Japón, esa isla lejana, estaba más cerca para mí
que vos y sin embargo
esa extrañeza me terminó gustando. Entonces te narré,
sin darme cuenta, una anécdota antigua: una vez
me había perdido en la montaña cuando ya anochecía.
Sentí un miedo tremendo como si la montaña
fuera un animal que al caer el sol
abriría su boca y me devoraría. De pronto,
estando ya en el limite de la desesperación,
encontré la salida y descendí
por un camino simple. Tus hijos me miraron
como se mira a un tío que trae las noticias de otro mundo,
pero no era otro mundo, sino el mismo
y aquel terror no tenía punto de comparación
con el que sentí alguna vez, hace mucho, al creer que te perdía.

Imágen: Julian Varde.

Ma vie s’arrêta

 

J’étais en plein océan. Nous voguions. Tout à coup le vent tomba. Alors l’océan démasqua sa grandeur, son interminable solitude.
Le vent tomba d’un coup, ma vis fit « toc ». Elle était arrêtée à tout jamais.
Ce fut une après-midi de délire, ce fut après-midi singulière, l’après-midi de « la fiancée se retire ».
Ce fut un moment, un éternel moment, comme la voix de l’homme et sa santé étouffe sans effort les gémissements des microbes affamés, ce fut un moment, et tous les autres moments s’y enfournèrent, s’y envaginèrent, l’un après l’autre, au fur au mesure qu’ils arrivaient, sans fin, sans fin, et je fus roulé dedans, de plus en plus enfoui, sans fin, sans fin.

Henri Michaux

(Anotación: Volver a los clásicos, siempre)