Perros en la literatura

Lo bueno de seguir a @clementedeviaje es que recomienda notas copadas como ésta que salió en Página 12 la semana pasada. Cuando vi por dónde venía, la guardé para el viaje de vuelta. Y sí, claro.

Si al terminar de leerla te pasa lo mismo, te recomiendo dos libros: Mi perra Tulip de J. R. Ackerley y un clásico: Flush de Virginia Woolf.  Más data sobre los perros en la literatura acá.

El poder del perro

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 Por Neil Gaiman

El 30 de abril de 2007, rescaté a un perro al costado de la ruta. Por aquel entonces escribí: “Camino a casa, manejando bajo la lluvia, cuando salí de la autopista para ir a casa, vi a un perro blanco, grande, en la banquina. En un par de segundos pasé de pensar ‘está paseando y sabe exactamente lo que hace’ a repensar ‘está absolutamente aterrado e incluso si no está perdido tiene miedo de los autos y en peligro de lanzarse a la autopista’.

Paré, crucé la ruta y me acerqué adonde él estaba. Se alejó, arisco y nervioso, y después se me acercó, temblando. No tenía collar ni identificación, nada más una cadena alrededor del cuello. Y era grande. Y estaba muy húmedo y sucio de barro. Mientras pasaban los autos, decidí que lo más inteligente sería subirlo al mío y pensar qué hacer. Abrí la puerta y él se trepó. El auto era un Mini y él ocupaba la mayor parte del espacio, incluso de mi espacio. Un perro grande, un auto chico.

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