La vuelta al hogar

Cada tanto, recuerdo distintos versos que mi madre me recitaba cuando era chica y vivíamos juntas. Frases sueltas con la cadencia de su voz que suenan entre tema y tema, en la parada del colectivo y esperando que se caliente la tarta. Palabras que atino a no escuchar, pero están ahí, resoplando cuando refresca. Cuando los semáforos se hacen interminables.

A veces siento que si no las comparto, no se van a ir. Como un maleficio o una cadena que podría dar suerte.

Hoy, éstas: “Todo está como era entonces, la casa, la calle, el río…”; “Todo está nada ha cambiado. Sólo el niño se ha vuelto hombre y el hombre tanto ha sufrido que lleva en el alma la soledad del vacío“.

Entero, La vuelta al hogar de Olegario Victor Andrade:

Todo está como era entonces:
la casa, la calle, el río,
los árboles con sus hojas
y las ramas con sus nidos.
Todo está, nada ha cambiado,
el horizonte es el mismo;
lo que dicen esas brisas
ya otras veces me lo han dicho.
Ondas, aves y murmullos
son mis viejos conocidos,
confidentes del secreto
de mis primeros suspiros.
Bajo aquel sauce que moja
su cabellera en el río
largas horas he pasado
a solas con mis delirios.
….
Todo está, nada ha cambiado
….
Sólo el niño se ha vuelto hombre
y el hombre tanto ha sufrido
que apenas trae en el alma
la soledad del vacío.