Microficción de miércoles

En el Reino de Ch´i vivía un viejo pintor.

Su obra maestra era una alta y delgada tela,

sobre la que estaba la figura de una hermosa,

hermosa mujer, que no tenía corazón.

“No es posible –se dijo-.

Está incompleta.”

Entonces le puso un órgano con cuerdas,

espacios, formas y armonías,

y la capacidad de ser buena, sentir y amar.

Pero la mujer, viendo que sólo era una tela pintada,

aunque de corazón viviente,

se vengó del pintor,

y lo mató.

Chang Tiza. Ducado de Ts´in.

Alberto Laiseca en Poemas Chinos. Editorial Gárgora.

Imágen: Lucio Fontana y uno de sus tajos.

De cómo vive un lector en Buenos Aires

Un lector en Buenos Aires se despierta con los párpados hinchados, los ojos como tajos de Lucio Fontana en una tela amarillenta que lejos quedan del bronceado que alguna vez existió. El color de ojos está más claro que de costumbre, un derrame se acerca peligrosamente a la pupila. No es bueno arrancar un lunes así…

El mismo lector antes de salir de su casa, agrega a su cartera tres libros pequeños de textos cortos… Sabe que la novela que está leyendo deberá esperar -por lo menos- hasta la noche, cuando los ojos vuelvan a su lugar.