Una mujer enamorada

 

Hasta el fin de sus días, Perseo vivió en la creencia de que era un héroe porque había matado a la Gorgona. Si, justamente a una mujer de la edad, la experiencia, de los recursos (la mirada) de la Gorgona. Lo que ocurrió fue que Medusa, en cuanto lo vió de lejos, se enamoró de él. Ya estaba harta de hombres de piedra. Quería a su lado a un muchacho joven, de carne y hueso, vivo. Ardiendo, pues en deseos, bajó los párpados y permitió que Perseo se acercase. Terrible error el de esta mujer enamorada: Perseo le cortó la cabeza.

Microficción de Marco Denevi.

Adicción

Lo son. Estas malditas Microficciones. Hoy la cosa es temática: INFIELESSS.

Por qué Don Juan se hizo Tenorio

En su primera juventud se casó con una de las mujeres de las que Chamfort dice que, porque no merecen ser abandonadas, son engañadas. (Marco Denevi)

Monna Lisa

Esa mirada te sigue de un lado a otro, de izquierda a derecha, de derecha a izquierda. En efecto, la Gioconda se quedó con el tic de vigilar día y noche a su adúltero marido. (Marcial Fernández)

El otro lado de la cama

Luego de más de quince años de matrimonio, una noche ensayaron una novedad: intercambiar los lados de la cama en donde dormían. Así, no sólo durmieron en geografías diferentes, en donde las luces, los ruidos y las texturas cambiaban, sino que también llegaron a soñar los sueños de otro. Fue toda una noche en la que se enteraron de las imágenes, deseos y secretos que ocurrían al otro lado de la cama. Al otro día, de común acuerdo, comenzaron los trámites de divorcio. (Diego Golombek)

Perdió la cabeza

En tan sólo un instante, perdió la cabeza, sin aparente motivo o razón. Angustiado, tomó –como pudo- el celular con sus manos y mandó un mensaje de texto “Perdí la cabeza”. Fue enviado al azar, no pudo hacer otra cosa, carente de cabeza y visión. El mensaje le llegó a un compañero de trabajo quien le respondió: “Ya me parecía turro, te comiste a Vivi, la de comercial!!”. Impaciente, transpiraba. Tirado en el piso de su comedor sintió como el celular le vibraba en las manos, pero nada pudo hacer para leerlo, no hubo manera… era un hombre sin cabeza. Sólo le quedaba sentarse a esperar que llegara alguien y lo viera, lo ayudara. Se arrastró hasta la cama a esperar, pero cayó con tanta fuerza que despertó a Vivi”. (Gaby Larralde).

La otra historia

Julio César era un metrosexual que usaba la corona de laureles sólo para tapar su calvicie. Medusa estaba enamorada de Perseo y fue por eso que se dejó asesinar. Ulises se fue de joda a Ítaca y, cuando volvió, Penélope se desquitó con el héroe haciéndose pasar por otra mujer. Así nos cuenta la Historia Marco Denevi, uno de los mejores cuentistas argentinos. Murió en 1998 pero su economía de palabras y manejo del absurdo lo hacen inmejorable (por eso, el presente). Denevi transforma la Historia con ironía, humor y también algo de dulzura.
Gran parte de sus escritos estuvo dedicada a realizar una enciclopedia universal que nunca terminó llamada Ucronía, la Historia de lo que pudo suceder. Decía, Marco: “La Historia es un conjunto de residuos adulterados de los hechos reales. Adulterarlos un poco más quizás sea la única manera de aproximarlos a la verdad”.
Recomiendo, del autor de Rosaura a las diez, “Falsificaciones”: cuentos cortos entre ellos los de Ucronía que publicó en 1966, mucho antes de las verdades de Felipe Pigna y otros historiadores jóvenes.

Gabriela Larralde

Editorial Universitaria de Buenos Aires. 144 páginas. $19

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