Cómo se escribe hoy una historia de amor

Nueve escritores cuentan en Ñ qué recursos utilizan para relatar sus romances. Ellos entregan sus claves y cuentan qué herramientas ya no sirven en nuestra época. Acá rescato las que me parecieron más interesantes…

Ana María Shua, autora de Los Amores de Laurita, afirma que la representación cambia a través del tiempo, pero el amor es el mismo y que lo que cambia es la escenografía, el telón de fondo. “Sin desdicha, separación, pérdida, sufrimiento, no hay novela,” cuenta Ana María Shua. “Por eso no recordamos Orgullo y Prejuicio, de Jane Austen, como novela de amor, termina demasiado bien, y sí en cambio Cumbres Borrascosas, de Emily Brontë.” La autora de El Libro de los Recuerdos considera que no hay novela de amor más atroz y desgarradora que Lolita, porque el amor de un hombre mayor por una niña de 12 años “está destinado al rechazo y al horror.

Guillermo Saccomanno, autor de Bajo Bandera y El oficinista, admite su escepticismo y, de plano, descarta el amor, que sería “un absoluto hipócrita dentro de la sociedad capitalista”, dice. Saccomanno descalifica la novela romántica, a la que define como un género “ñoño” que sirve “de consuelo para secretarias, mucamas y amas de casa desesperadas”. El novelista es tajante: “¡Pero de qué amor hablamos, si es tan improbable como la existencia de Dios! Es equívoco hablar de amor en una sociedad donde los chicos se mueren de hambre”.

Imágen: Mark Ryden

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Jóvenes que me gustan

La semana pasada estuvieron Samanta Schweblin, Mariana Enríquez, Oliverio Coelho y Federico Falco en la librería Libros del Pasaje para charlar acerca de sus novedades. Me perdí la charla, pero Ñ publicó esto que comparto con ustedes, acerca del encuentro.

El miércoles, en la librería Libros del pasaje, en Palermo Viejo, resplandecía tal ventanal. Al otro lado del vidrio –al fondo del local sobre sillones cómodos y con lámparas de luz cálida– cuatro jóvenes escritores argentinos charlaron sobre sus últimos libros; el moderador fue el periodista de la Revista Ñ Diego Erlan y el motivo de la reunión, la presentación de la nueva colección de Emecé, “Cuentos Argentinos”.

Los autores y sus obras: jaros en la boca, de Samanta Schweblin, Parte doméstico, de Oliverio Coelho, Los peligros de fumar en la cama, de Mariana Enríquez y La hora de los monos, de Federico Falco.

Coelho y Falco nacieron en 1977; Schweblin en 1978; y Enríquez, en 1973. Los cuatro también estaban entre la lista de 20 autores que integraban la antología La joven guardia, publicada en 2005. Los une aquí su producción de cuentos, un género que fue desplazado y que va volviendo. Otros nombres aparecieron en Un grito de corazón, una antología de cuentos sobre peronismo. Y fue muy elogiado 76, el libro de relatos de Félix Bruzzone. ¿Serán ellos los herederos de Borges, de Cortázar, de Quiroga y Mujica Láinez? Erlan preguntó si ellos se han impuesto la tarea de renovar el género del cuento. Y también: cómo distinguen cuando un texto incipiente va a terminar como cuento o como novela.

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