Mario Benedetti

benedetti3Digamos la verdad, no es que uno entraba a una librería y decía: “Hola, qué tal? ¿Tenés el nuevo de Benedetti?”. No. Mario Benedetti no era uno de los autores que uno busca, sino, por el contrario, es de los autores que uno encuentra. Encuentra, sin buscarlo, en las mesas de las librerías o en alguna biblioteca amiga para -luego- atesorar.

Mis libros de Benedetti no los compré con premeditación y alevosía, no. Los compré como quién se encuentra con un viejo amigo en Callao y Corrientes y lo invita a tomar un café en esa esquina. Como quien encuentra en la góndola del supermercado aquellos cereales que comía de chico y los mete en el changuito sin pensar demasiado, confiado.

Ese fue Mario Benedetti, un reconocido y queridísimo poeta uruguayo que me acompaño en tantos momentos.Son muchos los poemas que me gustaría citar, por eso, voy sólo con pedazos de ellos… Como salpicados por el mouse:

“De todos mis agobios el peor, es la rabia portátil, esa loca que suele despegarse ante indefensos para probar el ser de tu soberbia…” (Rabia Portátil)

“Sin previo aviso, como un pobre milagro, me visitó el futuro, triste, apenado, como si al fin hubiera comprendido que no genera expectativas…” (Futuros)

“En realidad el insomnio es como un sueño, pero sin sueño. En el insomnio comparecen ansiedades que durante el día estuvieron arrinconadas; proyectos todavía inmaduros que necesitan cálculos, previsiones, ajustes; culpas recién instaladas en la conciencia…”.(Insomnios)

“Lo mejor es llorar con un solo ojo, si es posible, el derecho porque el llanto con los dos ojos hay que reservarlo para cuando nos roban el amor” (Ojos)

“La vida es un enlace de silencios, separados o unidos por un culto, por dos remordimientos, o un delirio que casi siempre son indescifrables” (Silencios)

Bueno, tengo más… muchos más, pero si quieren me dicen, no quiero aburrir. Los textos extraídos son de “Adioses y bienvenidas“, “Insomnios y duermevelas” y “El amor, las mujeres y la vida”.

Poema de Mario Benedetti

Soy una enferma. No presto libros, ni pido prestados. No me gusta que me miren la biblioteca y mucho menos que la toquen. Robé libros. No le cuento a nadie cuál es mi libro preferido aunque me lo pregunten y tengo escritores ocultos que no recomiendo. Soy celosa de mis gustos. Pero- para reivindicarte un poco, digo- que vuelvo siempre a los libros, por eso no los presto. Vuelvo a lo subrayado, rayado, marcado, resumido, al señalor que coloqué, a la foto que quedó varada, a las anotaciones, a los recuerdos… a mis anteriores yo y uff! que placer me da.

Esta mañana le tocó a Mario Benedetti, otra vez, desayunar conmigo.

De Insomnios y duermevelas (Seix Barral)gollum

Palabras

En cada libro que leo
siempre encuentro una palabra
que sobrevive al olvido
y me acompaña
son palabras que a menudo
me defienden de la pálida
unas parecen de cuarzo
otras de lata
yo las prefiero milongas
y hasta un poquito canallas
pues si se vuelven decentes
quién las aguanta.