¿De dónde venimos?

Soy de esa generación, del libro de los gorditos sonrientes que te explicaban por qué crecían los pechos, los vellos y qué era hacer el amor. Todo muy pedagógico. El problema es que no me lo dieron, lo encontré.

La fascinación por los libros viene de siempre. Mi abuela Tota aprovecha todas las veces que nos vemos para volver a contarme – como por primera vez- el día que entró en la salita de tres y yo estaba sentada en una mesita, sola, pasando las hojas de un libro. No pudieron convencerme de que lo deje y la maestra terminó accediendo a que me lo lleve. Años después mi hermano me puso el apodo de “Autista”. Claro, cómo iba a entender que prefería leer a jugar con él a Titanes en el Ring, donde siempre terminaba ligando un cabezazo o la auténtica patada voladora.

Volviendo a la niñez. No recuerdo a qué edad exactamente fue, pero Laura Montalti ya desnudaba a las barbies cuando venía a jugar a casa. Algo sospechabamos, pero no sabíamos a ciencia cierta qué hacer con las dos barbies desnudas (aún no se había inventado el Ken, por suerte cuando salió ya sabíamos qué hacer con él).

Me gustaba tirarme en el living de casa, frente a la biblioteca y jugar con los libros. Así fue que una tarde encontré ¿De dónde venimos? Estaba descubriendo un mundo nuevo, una verdad oculta que involucraba a todas las personas que conocía. Todavía recuerdo cuando entró mi mamá al living y me vió con el libro en las manos. Esa sí que fue una gran mirada.

Al día siguiente entre al colegio con una sonrisa, tenía el saber antes que nadie! No escatimé en detalles. A qué viene esto…

A que hoy nació Milo Moyano, el hijo de mi amiga Tamara.