Un poco de Mandelstam para este viernes

Miren esa vieja mujer que acepta sin chistar el turno noche en una fábrica soviética de provincias y va de máquina en máquina por ese taller desierto moviendo los labios inaudiblemente. ¿Saben qué está haciendo? Está recitando para sí los poemas de su marido. Eso hace hora tras hora, noche tras noche. Tiene en su cabeza más de mil poemas, y una sola misión en la vida: preservarlos en su memoria. La única manera de mantenerse con vida que tiene la viuda de un enemigo del pueblo es hacerse invisible al largo brazo del aparato represor soviético, y eso viene haciendo Nadiezhda Mandelstam desde que Stalin mandó a su marido a morir en Siberia en 1938.

“Hay que ser cautelosos con los poetas; la historia está siempre de su lado…”.

ImagenPor Juan Forn para Página. Nota entera: http://www.pagina12.com.ar/diario/contratapa/13-224268-2013-07-12.html

Algunos poemas recitados: http://www.youtube.com/watch?v=WiZroFCQBpM

Perros en la literatura

Lo bueno de seguir a @clementedeviaje es que recomienda notas copadas como ésta que salió en Página 12 la semana pasada. Cuando vi por dónde venía, la guardé para el viaje de vuelta. Y sí, claro.

Si al terminar de leerla te pasa lo mismo, te recomiendo dos libros: Mi perra Tulip de J. R. Ackerley y un clásico: Flush de Virginia Woolf.  Más data sobre los perros en la literatura acá.

El poder del perro

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 Por Neil Gaiman

El 30 de abril de 2007, rescaté a un perro al costado de la ruta. Por aquel entonces escribí: “Camino a casa, manejando bajo la lluvia, cuando salí de la autopista para ir a casa, vi a un perro blanco, grande, en la banquina. En un par de segundos pasé de pensar ‘está paseando y sabe exactamente lo que hace’ a repensar ‘está absolutamente aterrado e incluso si no está perdido tiene miedo de los autos y en peligro de lanzarse a la autopista’.

Paré, crucé la ruta y me acerqué adonde él estaba. Se alejó, arisco y nervioso, y después se me acercó, temblando. No tenía collar ni identificación, nada más una cadena alrededor del cuello. Y era grande. Y estaba muy húmedo y sucio de barro. Mientras pasaban los autos, decidí que lo más inteligente sería subirlo al mío y pensar qué hacer. Abrí la puerta y él se trepó. El auto era un Mini y él ocupaba la mayor parte del espacio, incluso de mi espacio. Un perro grande, un auto chico.

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Todavía están a tiempo…

… de buscar en algún kiosko el último librito Anagrama que sacó Página 12, se llama La presa y es del ganador japonés del premio nobel de Literatura Kenzaburo Oé. Una gran historia, no la había leído y me enganché al toque.

Durante la guerra del Pacífico, un avión norteamericano cae en las proximidades de una atrasada aldea rural de Japón. El único sobreviviente, un soldado negro, es encerrado en el sótano de un almacén y desde entonces se convierte en “la presa”. El narrador es un niño que vive con su padre y que será el encargado de llevarle comida al prisionero. Comenzaremos la lectura encontrando la inocencia del protagonista y llegaremos al final convencidos de que ya nunca más volveremos a encontarla.

Hoy con Página 12: Primer amor, últimos ritos

primer amor ultimos ritosDe Ian McEwan. No era todos los domingos, si no cada 15 días…

El Página trae cada 15, entonces, un pequeño y dulce Anagrama a $9 (sin contar el diario).

Hoy, me traje a casa la colección de cuentos del escritor ingles, Ian McEwan. No leí estos cuentos, pero él es sumamente recomendable.

Este es el libro original. La edición de Página es más de bolsillo, pero esta muy buena.

Anagramasss a 9 pesos

Así como lo escuchan en sus cabezas. Página 12 y Anagrama están sacando todos los domingos, a partir de ayer, un clásico. 

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Me traje a casa La habitación cerrada de Paul Auster (uno de los policiales que forma La Trilogía de NY). La edición es muy linda, de bolsillo, hojas blancas, letra tirando a chica pero bien legible.

Acá, los próximos títulos. Totalmente recomendados.