Poema x poema y el mundo acabará tostada

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Al mudarnos
mi hermana y yo
dividimos las pertenencias.
Algunas cosas
pasan a ser necesarias
y otras imprescindibles
según nuestro estado de ánimo.
Nos mudamos ya muchas veces
más de las que hubiéramos querido.
No quiero el microondas
ni la cafetera ni los platos.
Quiero llevarme lo mínimo.
Tampoco el cuadrito de rosas bordadas
ni los candelabros.
Me gustan las velas
pero no los candelabros.
La casa que compartimos en Buenos Aires
se llenó de la casa que vaciamos
en Bahía, después de tu muerte.
Ahora vaciamos otra vez la casa
para mudarnos cada una sola.
Esta mañana
volví a mirar la puerta redonda del lavarropas.
Ese, que no terminaste de pagar
porque tu vida terminó antes.
Mamá
ahora, un día como hoy
en que decido no ir al trabajo
porque llueve
porque quiero dejarlo
al trabajo
a él.
Pienso
qué voy a hacer mamá
si me enamoro.
¿Habrá lugar algún día
en alguna de mis casas
para nuestros objetos
todos, bajo un mismo techo?
Los días pasan
y yo
rondo la punta de la pregunta.
Hoy,
por ejemplo
poder decir no, y hacer
un hueco de luz
adentro de la casa
que huele a mi
que se llena de las plantas verdes
que crecen
porque cuando estoy triste
trabajo con mis manos su tierra
y las dos nos transformamos
en un acto de iniciación.
Ahora
mientras las tostadas
crujen al calor
de la tostadora
que en la repartición fue mía
pienso en las tostadas que me hacías
pienso en tu felicidad
al comprar la tostadora eléctrica
la llegada de la tecnología
la promesa de la buena vida
que siempre esperaste
porque no supiste donde hallar.
Qué dirías mamá
si supieras que ya no tomo más café
ni como más carne
que lloro cada vez menos
que nunca volví al cementerio
que vivo sola con mi gata
que sufro por amor.
Que no estás para escuchar.
Que creo haber olvidado
tus olores.
Que sólo queda esa permanencia
sutil
en los objetos.
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¡Las cosas que pasaron sale en noviembre!

Me avisan de Editorial Hdj que esta semana entra a imprenta Las cosas que pasaron, mi libro de poesía. Estará en librerías a principios de noviembre, ¡Qué alegría!

Aprovecho para agradecer a Pablo Ramos sus palabras para la contratapa y su enorme amistad. Aquí sus palabras:

“Las cosas que pasaron es un libro aparentemente liviano, un libro de poemas casi domésticos que se van metiendo como una pastilla sublingual hasta drogarnos tierna y corrosivamente. Su lectura me dio muchísimo placer, y me lleno de esperanza frente a lo que se viene de Gabriela. Sé que tiene un libro de cuentos formidable ya impreso en un avanzado borrador, sé que lleva una novela imprescindible aún lejos de las palabras, allá arriba, en los cielos de su cabeza. Festejo este libro que me hace feliz y espero que a usted, lector, le pase lo mismo”. Pablo Ramos.

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Poema x Poema y el mundo acabará espacio

Dibujot

Criaba labradores en su casa,

todo el fondo era de ellos. Jardín no había,

ni césped, tierra rasa y a la sombra del árbol

una hamaca “para tirarme a leer

ciencia ficción”. Me lo imagino libro en mano

con las piernas cruzadas y los perros

rodeándolo como una alfombra negra.

Una noche, después de llenar tachos

con agua y alimento entró a su cuarto

y se coló unas pepas. “Vos te burlás, yo quiero

saber del más allá” decía y no pensé

que hablaba en serio. Fanático del género,

desde el barrio Villa Urquiza organizó

su propio viaje a las estrellas y de ese plan

sideral no tuvo dudas. Se quedaron los perros

varados en el fondo de la casa,

ladrando por tres días como buscando ayuda.

Paula Jiménez. La mala vida. Editorial bajo la luna.

Imágen: video Adelante @dantespinetta

Poema x mañana y el mundo acabará despierto

***
Tendría unos nueve años
la tarde en que mi madre
me dijo andá a la frutería
y traeme medio quilo
de esas peras que Agustín
robó en Tagaste en el año 370.
Fue mamá ella misma esa vez
la que dijo quedate con el vuelto.
***
Edgardo Dobry, “Mandado” en El lago de los botes.
Antología de poesía argentina hoy.  Ed. Bruguera. Mario Campaña.
Imágen:  Película This is England.

Un poema por lluvia y el mundo quedará medicado

Al manosear la masa de harina
la impresión de no poder deshacerse
de la masa pegada en las dos manos
los insectos que revolotean adheridos a plantas o animales
y la pareja de enamorados cohibidos
ante el sexo pegajoso y endemoniado
¿no lo habrían experimentado lo suficiente?
Los maniquíes de las vidrieras
vestidos con traje de novia
nos recuerdan la aguada masa gris.
Es con el cráneo vacío
al que se le ha eliminado el instinto
me recuerda a la momia de alta estatura en vendajes
en una ciudad de maniquíes, hormigón y hierro, 
la lluvia que desea inflarse en la masa de bienes materiales, 
la lluvia al calarse la ropa y tocar la carne
se entremezcla con la savia oculta
¿de quién, puedo decir que es realmente la lluvia?
Si es mía esa lluvia mezclada con la lluvia
cae la tormenta
con el vigor para ahogar
incluso a los que celebraron el rito de la lluvia
la tormenta que cae a cántaros, sin tener dónde calarse
aumenta a repentinamente
agua que se arremolina por la calle
¿debía forzosamente clasificar esa agua como agua errante?

Clasificación de la lluvia, Choi Seung- Ho.

Autobiografía de Hielo. Traducción Kim Un-kyung.

Ediciones Bajo la Luna. Poesía

IMPERDIBLE. Un libro cautivante.