Poema x poema y el mundo quedará hortensia

Desde hace un tiempo quiero escribir sobre una poeta argentina que se llama Diana Danessa. La conocí por trabajo hace unos años y rápidamente empezamos a pasarnos autores y lecturas. Hace casi un año que compartimos la escritura, lo que nos funde en una profunda amistad de la cuál estoy muy agradecida.

Acá les dejo Hortensias, uno de los poemas suyos que más me gusta, pero hay más y habrá muchos más. Grandes augurios para la chica del sol: http://solesdeletras.blogspot.com.ar/ (su blog)

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Hortensias en el jardín. 

Nunca me gustaron las hortensias.

En la casa de mi abuela había una planta

en el cantero de adelante, antes de la reja.

Las hermanas de mi abuela me decían

que las mujeres de las casas donde había hortensias

no se casaban nunca.

Y yo me quería casar.

Así que le rogué a mi mama que no pusiera nunca

hortensias en el jardín.

Pasó el tiempo

mi abuela murió y vendieron la casa

con las hortensias que aun permanecían.

Cada vez que hoy

paso caminando por la casa

que era de mi abuela y

veo las hortensias

estiro la mano por entre la reja

en el intento de acercarlas a mí.

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Cómo corregir un poema (de Marx)

Hoy Karl Marx cumpliría años. No conté cuántos, pero muchos, seguro. El punto es que recordé, por un tuit de @MartinAuZ, el post que había escrito con algunos de sus poemas (sí, fue poeta, ver post anterior).

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@MartinAuZ provocador extrae una línea de uno de los poemas en tuiter: “¡Ah! cuando tus labios susurraron tan sólo una tibia palabra. Entonces me sumergí en loco éxtasis, desamparado fui barrido…”. Me hace reir. Y pienso, como muchas veces pienso, si tendrá arreglo este poema, si tiene algo para salvar, si se puede corregir. He aquí una posible corrección del poema: 

Atención (No agregué palabras ni puntuación. Y dejé el “¡Ah!” del comienzo para molestar, para demostrar, que aún así, puede estar bueno). Marx sólo necesitaba un amigo lector/ corrector! Engels traidor.

Poema corregido: Mi mundo 

¡Ah! tan sólo una tibia palabra

entonces, desamparado, fui barrido

a lo lejos

desde lo más profundo

en nervio, fui afligido

como un demonio, el gran mago

relampagueante habló

¿Porqué deberían las palabras intentar forzarse en vano,
siendo sonido y cansancio infinito,

un dolor anhelante
como tu mismo

y como el todo?

Poema original:  Mi mundo

¡Ah! , cuando tus labios susurraron
tan sólo una tibia palabra.
Entonces me sumergí en loco éxtasis,
desamparado fui barrido

a lo lejos.

Desde lo más profundo de mi alma,
en nervio y espíritu fui afligido
como un demonio, cuando el gran mago
atacó con relampagueante empeño y habló.

¿Porqué deberían las palabras intentar forzarse en vano,
siendo sonido y nebuloso cansancio
que es infinito, como el dolor anhelante
como tu mismo y como el todo?

Sylvia Plath hubiese cumplido hoy 81 años

En mis vacaciones me acompañó el último libro de poemas de Sylvia Plath, Ariel. Ejemplar que te hace temblar un poco las rodillas, para ser sincera…

ImagenHace unos días publiqué un poema que le escribe Ted Hughes, ex marido y padre de sus dos hijos.

Hoy leo en Ñ que Sylvia hubiese cumplido 81 años, la edad de mi abuela… Pero se suicidó, metió la cabeza en el horno y prendió el gas, mientras sus hijos de dos y nueve meses dormían… Cinco meses después de que su marido, Ted, se fuera con otra. Trece años después de su primer intento de suicidio.

La otra

Llegas tarde, lamiéndote los labios.
¿Qué dejé intacto en el umbral:

blanca Niké,
aullando entre mis muros?

Sonrientemente, azul relámpago
aceptas, como escarpia, el gravamen de sus partes;

Favorecido de la Policía, lo confiesas todo.
Cabello lúcido, limpiabotas, plástico viejo,

¿tan intrigante es mi vida?
¿Por eso agrandas tus ojeras?

¿Es por eso por lo que se alejan l~ motas de aire?
No son motas de aire, sino corpúsculos.

Abre tu bolso. ¿Qué es ese hedor?
Es tu calceta, asiéndose

asiduamente a sí misma,
son tus dulces pegajosos.

Tengo tu cabeza contra mi pared.
Cordones umbilicales, azulrojizos, lácidos,

chillan desde mi vientre, cual flechas, y cabálgolas.
O luz lunar, o enferma,

los caballos robados, las fornicaciones
circulan útero marmóreo.

¿A dónde vas
sorbiendo aire como kilómetros?

Lloran oníricos adulterios
sulfúricos. Cristal frío, ¿cómo

te introduces entre yo misma
y yo misma? Araño como un gato.

La sangre que fluye es fruta mate:
un efecto, un cosmético.

Sonríes.
No, no es mortal.

Para conocer más acerca de la historia de Sylvia, les recomiendo ésta crónica. Para saber más de su obra, para leerla, acá les dejo Ariel en pdf:

http://www.syntheticflesh.net/engine/010/SylviaPlathAriel.pdf

(Está en inglés, si quieren castellano: google!!)