El Juan Rulfo para Samanta Schweblin

Samanta Schweblin ganó el Premio Internacional de Cuento Juan Rulfo. Desde #eBlogtxt nuestras felicitaciones!!

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Y para los que tengan ganas de meterse en el mundo schewbliniano, acá les dejo el cuento ganador, MUY BUENO:

Un hombre sin suerte 

Ansia Lenz

El día que cumplí ocho años, mi hermana -que no soportaba que dejaran de mirarla un solo segundo-, se tomó de un saque una taza entera de lavandina. Abi tenía tres años. Primero sonrió, quizá por el mismo asco, después arrugó la cara en un asustado gesto de dolor. Cuando mamá vio la taza vacía colgando de la mano de Abi se puso más blanca todavía que Abi.

-Abi-mi-dios –eso fue todo lo que dijo mamá- Abi-mi-dios –y todavía tardó unos segundos más en ponerse en movimiento.

La sacudió por los hombros, pero Abi no respondió. Le gritó, pero Abi tampoco respondió. Corrió hasta el teléfono y llamó a papá, y cuando volvió corriendo Abi todavía seguía de pie, con la taza colgándole de la mano. Mamá le sacó la taza y la tiró en la pileta. Abrió la heladera, sacó la leche y la sirvió en un vaso. Se quedó mirando el vaso, luego a Abi, luego el vaso, y finalmente tiró también el vaso a la pileta. Papá, que trabajaba muy cerca de casa, llegó casi de inmediato, pero todavía le dio tiempo a mamá a hacer todo el show del vaso de leche una vez más, antes de que él empezara a tocar la bocina y a gritar.

Cuando me asomé al living vi que la puerta de entrada, la reja y las puertas del coche ya estaban abiertas. Papá volvió a tocar bocina y mamá pasó como un rayo cargando a Abi contra su pecho. Sonaron más bocinas y mamá, que ya estaba sentada en el auto, empezó a llorar. Papá tuvo que gritarme dos veces para que yo entendiera que era a mí a quien le tocaba cerrar.

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Un buen libro de cuentos, que no es poca cosa

Con Samanta Schweblin empecé por el final. Lo primero que leí fue Pájaros en la boca, su segundo libro de cuentos. Luego, el año pasado compré El núcleo del disturbio, pero recién lo terminé este fin de semana. Se me había traspapelado entre la montaña que crece sobre mi mesa de luz.

Grata sorpresa me llevo al descubrir un libro de cuentos tan intenso y auténtico. Me gustó mucho. Sobre todo me llevo dos cuentos, de esos que se impregnan y luego los contas por ahí, como si fueran amigos o anécdotas cercanas. Ellos son Matar al perro y Adaliana.

Lean a Samanta, no sé verdaderamente a qué persona podría no gustarle su literatura. Les dejo Matar al perro, cuento que está subido en su web.

El Topo dice: nombre, y yo contesto. Lo esperé en el lugar indicado y me pasó a buscar en el Peugeot que ahora conduzco. Acabamos de conocernos. No me mira, dicen que nunca mira a nadie a los ojos. Edad, dice, cuarenta y dos, digo, y cuando dice que soy viejo pienso que él seguro tiene más. Lleva unos pequeños anteojos negros y debe ser por eso que le dicen el Topo. Me ordena conducir hasta la plaza más cercana, se acomoda en el asiento y se relaja. La prueba es fácil pero es muy importante superarla y por eso estoy nervioso. Si no hago las cosas bien no entro, y si no entro no hay plata, no hay otra razón para entrar. Matar a un perro a palazos en el puerto de Buenos Aires es la prueba para saber si uno es capaz de hacer algo peor. Ellos dicen: algo peor, y miran hacia otro lado, como si nosotros, la gente que todavía no entró, no supiéramos que peor es matar a una persona, golpear a una persona hasta matarla.

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Un cuento de Navidad, por Samanta Schweblin

Eterna Cadencia recuerda cuentos que ha publicado a lo largo del 2010 en su blog. Uno de ellos se lo pedimos a Samanta Schweblin y es uno de mis preferidos de su último libro de cuentos: Pájaros en la boca. Con ustedes, Papá Noel duerme en casa:
pájaros en la bocaLa navidad en que Papá Noel pasó la noche en casa fue la última vez que estuvimos todos juntos, después de esa noche papá y mamá terminaron de pelearse, aunque no creo que Papá Noel haya tenido nada que ver con eso. Papá había vendido su auto unos meses atrás porque había perdido el trabajo, y aunque mamá no estuvo de acuerdo, él dijo que un buen árbol de navidad era importante esa vez, y compró uno de todas formas. Venía en una caja de cartón, larga y plana, y traía una hoja que explicaba cómo encajar las tres partes y abrir las ramas de forma que se viera natural. Armado era más alto que papá, era inmenso, y yo creo que por eso ese año Papá Noel durmió en nuestra casa. Yo había pedido de regalo un coche a control remoto. Cualquiera me venía bien, no quería uno en particular, pero todos los chicos tenían uno en esa época y cuando jugábamos en el patio los autos a control remoto se dedicaban a estrellarse contra los autos comunes, como el mío. Así que había escrito mi carta y papá me había llevado hasta el correo para enviarla. Y le dijo al tipo de la ventanilla:

-Se la enviamos a Papá Noel -y le pasó el sobre.

El tipo de la ventanilla ni saludó, porque había mucha gente y se ve que ya estaba cansado de tanto trabajo, la época navideña debe ser la peor para ellos. Tomó la carta, la miró y dijo:

-Falta el código postal.

-Pero es para Papá Noel -dijo papá, y le sonrió, y le guiñó un ojo, se ve que para hacerse amigo, y el tipo dijo: -sin código postal no sale.

-Usted sabe que la dirección de Papá Noel no tiene código postal -dijo papá.

-Sin código postal no sale -dijo el tipo, y llamó al siguiente.

Y entonces papá trepó el mostrador, agarró al tipo del cuello de la camisa, y la carta salió.

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Crónica de la Maratón del Martín Fierro

Patricio Zunini de Eterna Cadencia ya subió al blog la crónica del 25 con fotos de cada escritor/lector. Lo comparto con todos ustedes, aprovecho para agradecer a las personas que se acercaron, a los escritores, a Patricio con quién hicimos gran equipo y a Pablo Braun que posibilitó que se realizara el evento.

Martín Fierro Bicentenario

Por P.Z.

Se dice que la Odisea se reconstruyó con la memoria colectiva: si algún día se perdiera el Martín Fierro, seguramente a través de la memoria colectiva volveríamos a recrearlo. No hay muchos íconos nacionales que nos hermanen incuestionablemente. San Martín, los ex combatientes de Malvinas, el Martín Fierro de José Hernández. No muchos más. Los argentinos que viven en el extranjero dicen que lloran cuando escuchan un tango, que extrañan el dulce de leche, o que compran -en cuanto pueden- un ejemplar del Martín Fierro.

Ayer, 25 de mayo, festejamos el Bicentenario con una “lectura maratónica” del Martín Fierro.

Diez minutos después de la dos, Abelardo Castillo quebró la tarde con el “Aquí me pongo a cantar”. Difícil tarea, tuvo que interpretar una estrofa ininterpretable -si se me permite el neologismo- de tantas veces oída. Continuó entusiasmada Sylvia Iparraguirre. Ambos, en realidad casi todos, trajeron su propia edición del Martín Fierro.

-¿Ya leyó, mi china? -le dijo Abelardo a Sylvia cuando terminó. Ambos suspendieron unas obligaciones que tenían para poder estar presentes en este encuentro.

El tercero en leer fue Horacio González. Fue este el primer encuentro en el que el Director de la Biblioteca Nacional participó en Eterna Cadencia, esperamos que no sea el último. Leyó con ímpetu pero a la vez con un tono paisano que le aportó una picardía especial a su lectura.

-¡Nos vemos en todos los eventos! -con un abrazo Castillo recibió a Ricardo Piglia.

Piglia siguió a González. En su fragmento estaba el famoso verso “va cayendo gente al baile”: él mismo pidió leerlo.

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Los detalles de la Maratón del Martín Fierro

Mañana Martes 25 a partir de las 14 en Honduras 5574 comenzará la lectura de la Ida en la voz del gran Abelardo Castillo (todo un honor!). Alrededor de las 16:30 Pablo Alabarces (UBA) comenzará La Vuelta que finalizará a las 20 hs. el poeta folklorista Argentino Luna.

Habrá lentejas, pastelitos, tortas fritas y chocolatada. Además la proyección de materiales temáticos y una banda en vivo! Tienen que pasar un rato…

14:00 Abelardo Castillo
14:20 Sylvia Iparraguirre
14:40 Horacio González
15:00 Ricardo E. Piglia
15:20 Guillermo Martínez
15:40 Liliana Heker
16:00 Samanta Schweblin
16:20 Pablo Alabarces
16:40 Jorge Consiglio
17:00 Ana María Shua
17:20 Eduardo Muslip
17:40 Patricio Zunini
18:00 Vicente Battista
18:20 Federico Andahazi
18:40 Juan Terranova
19:00 Pablo Katchadjian
19:20 Lucía Puenzo
19:40 Reynado Sietecase
20:00 Argentino Luna

 

Organiza Eblogtxt 🙂

Atención pido al silencio y silencio a la atención

Porque Eterna Cadencia y Eblogtxt presentan:

Dentro del ciclo “Los Martes de Eterna Cadencia”, el Martes 25 de Mayo vamos a festejar el Bicentenario de La Nación con una lectura maratónica del Martin Fierro.

A partir de las 14 horas, veinte de los escritores más representantes de la Argentina van a leer una parte del Martin Fierro. La lectura de la Ida y la Vuelta terminará alrededor de las 20 horas en Eterna Cadencia, Honduras 5574, Palermo.

Abelardo Castillo, Sylvia Iparraguirre, Horacio González, Ricardo E. Piglia, Guillermo Martínez, Liliana Heker, Samanta Schweblin, Pablo Alabarces, Jorge Consiglio, Ana María Shua, Vicente Battista, Eduardo Muslip, Federico Andahazi, Juan Terranova, Pablo Katchadjian, Lucía Puenzo, Reynaldo Sietecase y algunas sorpresas más como Argentino Luna.

Abelardo Castillo dará el puntapié inicial de la obra de José Hernández:

Aquí me pongo a cantar
Al compás de la vigüela,
Que el hombre que lo desvela
Una pena estraordinaria
Como la ave solitaria
Con el cantar se consuela…


 

 

Se agradece Difusión! Consultas, acreditaciones, etc: gabrielalarralde@hotmail.com

Un buen libro para llevar de vacaciones

Yo misma estoy en unas mini vacaciones, asi que leo mucho más de lo que mi normalidad me permite. Eso, lo saben, es pura felicidad, serotonina en su mejor nivel. Les recomiendo – entonces- un libro que acabo de terminar.

Se llama Pájaros en la boca y es el segundo libro de cuentos de Samanta Schweblin (con quien siempre Pablo Ramos me comparó un tanto físicamente y otra tanto por personalidad). No conozco a Samanta, pero su escritura me fascinó. Recuerdo haber leído a Abelardo Castillo diciendo que un buen cuentista podía -si quisiera- ser un gran novelista, pero que esa regla no se aplica al revés. Samanta es una excelente cuentista, lo cuál -siguiendo la lógica Castillense- es tener el paraíso en tus manos.

Qué decir, sus cuentos están llenos de tierra, de hogares, de crudeza, de seres fascinantes y giros de ficción muy bien logrados. Tienen algo de melancolía, un dejo de tristeza, pero esa tristeza que te saca una sonrisa… Sobre todas las cosas terminas de leer cada cuento con una sonrisa. Son inteligentes y sensibles, misteriosos. Hacía rato que no me encontraba una lectura como la suya. Llevense un pedazo de Samanta de vacaciones, no se van a arrepentir.

Recomiendo especialmente los cuentos: Papá Noel duerme en casa, Pájaros en la boca, La medida de las cosas y El hombre sirena .