Cuando un hombre no ama…

“… cuando un hombre no ama, se vuelve torpe para abrazar. Los brazos y las piernas le sobran, se llena de huesos, de codos, de rodillas. Es casi imposible que pueda producir un orgasmo. Antes se deslizaba como el agua sobre mí, ahora me lastima”.

Robado de La Promesa, Silvina Ocampo. Lumen 2011.

Imágen: Biutiful. Javier Miamor Bardem.

La última novela de Silvina Ocampo

Entre 1988 y 1989, asediada por la enfermedad que oscureció el último período de su vida, Silvina Ocampo se dedicó a corregir y completar lo que sería su última novela La promesa. Lumen la publicó este año y me la llevé de vacaciones.

Una mujer cae accidentalmente al océano desde un barco y decide hacerle una promesa a Santa Rita mientras flota a la deriva. Si logra salvarse, escribirá la historia de su vida. Mientras se encuentra sumergida en el agua comienza a recordar parte de su pasado para mantenerse en un estado de alerta y no hundirse. Lo hace recordando personas más que situaciones o sucesos. La historia incluye un amor, amigas, hijas de amigas y  otros personajes pintorezcos pero secundarios.

Leerla fue entretenido, sobre todo porque me gusta Silvina. Pero no se la recomendaría a cualquiera. Es sólo para quienes les guste su estilo y quieran seguir ahondando en su vida y obra.

Sobre la novela inédita de Silvina Ocampo

A más de un cuarto de siglo de su muerte, se publica, por fin, La promesa (Lumen), la novela en la que la escritora trabajó durante años y donde se refleja nítidamente su propia vida. El mar es el paisaje donde transcurre la novela que Silvina terminó mientras luchaba contra la enfermedad que carcomía su lucidez.
La nota entera por Hugo Beccacece para ADN, acá.

La trama de La promesa es simple: una pasajera se cae de un barco al mar y le promete a Santa Rita que, si la salva, escribirá un libro, a pesar de ser analfabeta. La pasajera es buena nadadora y se mantiene a flote nadando o haciendo la plancha. Para no desesperar y hundirse, hace una especie de diccionario de recuerdos, una serie de retratos de personas que ha conocido. En esa galería, los perfiles se encadenan hasta formar la narración que tenemos entre las manos. Hacia el final, el agua que entra, cada vez con más frecuencia, por la boca de la Scheherezade marina anuncia el final inminente mientras la memoria reitera, sin advertirlo, las mismas palabras y las mismas imágenes. El movimiento de la conciencia se atasca y adquiere la lógica siniestra de la agonía o de una demencia repetitiva. Como señala Ernesto Montequin, a cuyo cuidado estuvo la edición, en las últimas páginas la voz del personaje, en la ficción, y la voz de la autora, en la realidad, coinciden. Esas frases fueron algunas de las últimas que Silvina Ocampo escribió sobre el papel casi a modo de espejo. “Los espejos son las puertas por las que va y viene la Muerte” (Jean Cocteau).

Un té con Silvina Ocampo

Los delfines no juegan en las olas como la gente cree.
Los delfines se duermen bajando hasta el fondo del mar.
¿Qué buscan? No sé.
Cuando tocan el fin del agua
despiertan bruscamente
y vuelen a subir porque el mar es muy profundo
y cuando suben ¿qué buscan? No sé.
Y ven el cielo y les vuelve a dar sueño
y vuelven a bajar dormidos,
y vuelven a tocar el fondo del mar
y se despiertan y vuelen a subir.
Así son nuestros sueños.

(o por lo menos los míos)

Silvina Ocampo

Ejércitos de la oscuridad

Recomiendo hoy a Silvina Ocampo. Sudamericana publicó el año pasado una recopilación de anotaciones que se encontraron de la escritora, esposa de Bioy Casares, íntima de Borges y hermana menor de Silvina. Una escritora y pensadora extraordinaria opacada – tal vez- por su mismo entorno. En la familia Ocampo, la elegida era Victoria y por su forma arrolladora y moderna de vivir lograba que todas las miradas estuvieran puestas en ella, aunque no tuviera el talento en la escritura que sí tenía su hermana Silvina.

ejercitos-de-la-oscuridad-silvina-ocampo Les dejo algunas frases del libro, más una idea de cuento:

-La música se compone de infinidad de recuerdos que nos obligan a ser excesivamente injustos con ella.
-¡Qué melancólicos o radiantes son los días que se equivocan de estación!
-En algunas personas queremos a otras; en otras no queremos a nadie , ni a esa persona.
-Tendríamos que aprender los encantos de la mala suerte.

“Otro argumento: Una mujer quiere hacerse violar. Busca diferentes vestimentas que podrían ser provocativas, busca lugares que podrían ser propicios, inútilmente. Cada vez que sale en sus incursiones nocturnas con un nuevo atuendo, vuelve defraudada. Al día siguiente lee invariablemente en alguna revista o diario la noticia que en alguna parte del mundo una mujer con su comportamiento y su vestimenta ha provocado a uno o varios hombres que la han violado. Los detalles de las noticias concuerdan exactamente con los atuendos, lugares, actitudes que adopta la protagonista cada vez que sale en busca de una violación. Finalmente, cansada de tantas decepciones, busca otra indumentaria: se viste como un hombre y sale a la calle. Una patota de jóvenes la viola y la mata en un terreno baldío. La noticia, que ella esta vez no leerá, sale a la mañana siguiente en el diario…. Este cuento le parece obsceno a A. (Adolfo Bioy Casares) o que puede resultar pornográfico una vez escrito. Es muy posible, pero no me preocupa. Uno procrea sin mayores convenciones. Si un recién nacido tiene cola de cerdo o cuernos de ciervo o cara de enano, la madre llora pero no puede impedirlo”.